16 feb 2014

¡La izquierda dividida; ya está vencida!

En este cuento de la política —muchas veces— todo se vuelve una mezcolanza (¡un mierdero!). Nos confundimos (o confunden) pues no sabemos para dónde coger o si es mejor quedarnos quietos. En Colombia, por ejemplo, el capitalismo y el nefasto neoliberalismo nos tienen vueltos en una estercolada. Y el berraco problema es que lo seguimos permitiendo. Las castas políticas están dirigidas por las similares y bellacas —pero astutas y corruptas— familias de siempre. Aquí lo único que se cambia es de marioneta, pues los titiriteros son los mismos.

Solo aquí un malnacido puede ser presidente por dos períodos siendo un narcoparamilitar. ¡Lloramos como la Magdalena, padecemos como el Sagrado Corazón, pero siempre encendemos velas a Uribe; el gran cabrón!

Volviendo a la desdicha, pero cambiando de muñecos; ahora que por fin la izquierda en este país puede asumir las riendas; esta no quiere. Claramente la derecha está totalmente dividida, en el campo político son vulnerables, no está fácil derrotarla, pero sí se les puede ganar en los comicios presidenciales. La izquierda, paradójicamente está como el agua y aceite; ni junta ni compatible. Cada uno jala para su lado. Es el momento de dar el boom en Colombia, pero no parece ser así. Podemos dar el zarpazo, pero somos como un rompecabezas que nadie se atreve a armar.

Las cuentas son claras: quienes tienen más opción —en la oposición al gobierno— es el Polo; con Clara López, pero internamente están divididos. Buena gestión han hecho Robledo, Cepeda, Navas Talero para restablecer el prestigio de un Polo golpeado por el desdichado Samuel Moreno. Pero aquí nos hemos cegado.

Entonces, el Polo está sí o sí con Clara. Otra parte del mismo partido está con Aída Abella. Otros dizque con Camilo Romero (precandidato presidencial por la Alianza Verde). El neopartido Marcha Patriótica jala para aquí y para allá. La renacida Unión Patriótica haciendo parte de la misma, pero seamos realistas; con pocas posibilidades de ganar. Los progresistas divididos por el infiltrado de Peñalosa (un uribista apaciguado y solapado). El Partido Comunista, resentido con el Polo (más con el Moir) está con Aída.

Esta es la silla que faltaba para ensillar (arreglar) al caballo (Colombia), pero seguimos montando a pelo, más irónico aún; ¡no queremos galopar! La izquierda no quiere arrancar, porque hay varios que quieren ser los jinetes, pero jalando la rienda de aquí pa’ allá, de allá pa’ acá, del caballo nos van a bajar.

Y en todo este rifirrafe: nos vuelven a derrotar. Los oligarcas gozando, los senadores disfrutando. Y el pueblo pobre: abstencionistas y votantes miran al país sufriendo, ellos comiendo manjares y muchos sufriendo; con pesares.

No entendemos que debemos hacer lo que enseñó el cura rojo Camilo Torres Restrepo: “Debemos insistir en todo lo que nos une y prescindir de lo que nos separa”. A veces, pareciera que estamos luchando es por el poder, mas no por las ganas de ayudar al menos favorecido, al oprimido y desahuciado, al pobre, al desempleado, al campesino y al ciudadano. Pero, infortunadamente: ¡la izquierda dividida; ya está vencida!

Compañeras y compañeros de izquierda: “La lucha es larga, comencemos ya”: Camilo Torres.

20 ene 2014

El Papa Francisco se equivoca


«Pues él salvará al pobre que suplica y al necesitado que no tiene quien lo ayude» (Ps. 72, 12) La Biblia es Palabra de Dios, profética, pues bien, este trozo de salmo hace referencia —proféticamente hablando— a Jesús, sin embargo, podemos adjudicarlo al hoy Papa, a Francisco. Ya han sido muchos los papas que han hecho lo que dice Fernando Cardenal, jesuita y exministro nicaragüense: “Es posible que esté equivocado, pero déjenme equivocarme en favor de los pobres, ya que la Iglesia se ha equivocado durante muchos siglos en favor de los ricos”. Ven, el Papa se equivoca, pero en favor de los pobres, cual Jesús de Nazaret.

Muchos sectores de la Iglesia —principalmente jerárquicos— no quieren al Papa, ¿por qué? Porque sencillamente está viviendo humanamente el mensaje evangélico: vivir como el Maestro, desapegado de las cosas materiales, teniendo como principales a los marginados, pobres, rechazados, a los niños y a los abuelos. A ellos dirige —principalmente— sus homilías (reflexiones) Francisco. Y esto es incómodo para un mundo capitalista y más para millones de católicos que, infortunadamente se creen más que los demás. Pasó con unos filántropos neoyorquinos que, no iban a donar un peso de los US $ 180 millones que se necesitan para restaurar la basílica de San Patricio en New York (el cardenal Timothy Dolan tuvo que explicarles que habían entendido mal al Papa. Mentira, ellos entendieron, sino que el muy astuto, carismático y mediático Dolan, supo enredarlos). “El Espíritu Santo me ha consagrado para llevar la Buena noticia a los pobres” (Cf. Lc. 4, 18).

Entonces, Jesús y el Papa Francisco viven bien el pasaje bíblico: “Siendo rico (el Vaticano es la nación —pequeña— más rica del mundo) se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos (“Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los cielos”. Mt. 5, 3)” (2 Co. 8, 9). (También se debe leer: Stg. 2, 1-4, contra la discriminación).

Por eso, lectores, el Papa se equivoca, porque al parecer, estar a favor de los pobres es equivocarse, es batallar contra la jerarquía untada de pompa y mansiones principescas. Son los que están en contra del Nazareno, él, de seguro, también se equivocó. Porque, como dicen por ahí: —el Papa— se les tiró el negocio a unos cuantos purpurados.

Bien lo dice José María Díez Alegría, el famoso jesuita sin papeles: “Dios no cree en el Vaticano”. Yo, lo reafirmo nuevamente, no ataco a la Iglesia, pues soy parte de ella, pero sí a aquellos jerarcas que solo están interesados en el dinero. Esos que desprecian a los ‘favoritos’ de Jesús. Los mismos que ven a Bergoglio como un estorbo.

Asimismo, veo en otros curas, teólogos y laicos, que son admiradores de la Teología de la liberación, la oportunidad para sacar a la Iglesia del abismo en que se encuentra, el Papa solo no puede. Es el principal pastor, sí, pero no es el único. Pedro Casaldáliga afirmaba: “hay que ser creyente, pero hay que ser creíble”. ¿Somos creíbles? Helder Cámara, otro gran obispo católico, predicaba: “si doy de comer al hombre, me llaman santo; pero si pregunto por qué hay gente pobre, me llaman comunista”. No se les haga raro, pues, ver titulares en prensa o escuchando en televisión o  hasta a sacerdotes decir: “el Papa Francisco es un comunista”. “El Papa es marxista”. No, el problema es que, el Papa está a favor de los pobres, sigue bien el mensaje evangélico. Se ‘equivoca’ a favor de los pobres. 

7 ene 2014

¿Educación gratuita? ¡Mamola!


Según el decreto 4807 (20 de diciembre de 2011) de la Presidencia de la República de Colombia, la educación en este país es gratuita. Así es. Desde el 2012 los padres de familia y/o responsables de los niños y jóvenes, ya no pagarán un peso por la educación. No me crean a mí, cito a la Ministra de Educación: “No habrá excusa para que los padres no lleven a sus hijos al colegio, pues no tendrán que pagar nada”: María Fernanda Campo. ¿En serio? ¿Es un chiste? ¡No entiendo!

En Colombia dicen que la educación es gratuita. Pues bien, no sé de qué educación hablarán el Presidente y la Ministra. ¿Acaso ignoran el hacinamiento tan berraco del cual son parte los estudiantes de las instituciones públicas o se hacen los bobos? Claro que no. Lo saben muy bien, pero como los niños (padres de familia) se contentan con un dulce (educación “gratuita”). ¿Cuál será el próximo chiste? ¿Educación gratuita y de calidad?

No soy padre de familia, pero esto no me exime de saber que la educación pública en Colombia tiene los adjetivos que queramos colocarle, menos el de gratuidad. ¡Qué va a saber de estudios gratis un mandatario como Santos que ha estudiado en colegios y universidades privadas (en Gringolandia) y ha sido de cuna de oro! O bueno, de seguro sabe en la parte estadística, porque en lo material; no.

Es absurdo afirmar que, el hecho de no pagar matrícula en una institución educativa pública –en este país- la misma -educación- sea gratis. ¡Nunca! Los papás tienen que preocuparse desde el qué comerán sus niños, hasta el cómo se irán al colegio.

Imagínense donde la mamá es cabeza de familia o son más de 5 infantes en la casa. Donde si no hay para una comida no hay para otra. O donde si hay pa’ los cuadernos; no hay para el morral. O si hay para los cuadernos y de chiripa pal morral no habrá para tomar ni comer nada en los descansos. ¿Y qué culpa tienen los niños de ser pobres? ¡Ninguna!

Contabilicemos -a rasgos generales- lo que cuesta que un solo niño o niña vaya a estudiar:

Cuadernos: 10 (cada uno a $1.000)= 10.000
Lápiz, borrador, sacapuntas, colores (800+500+500+5.000)= 6.800
Regla, transportador, compás (1.000+1.000+3.000)= 5.000
Bolso o morral para útiles escolares (20.000)= 20.000
Uniforme de diario y educación física (30.000+35.000)= 65.000
Zapatos de diario y tenis para educación física (25.000+15.000)= 40.000
Fotocopias (porque no hay para las cartillas, ni los libros)= 30.000

Todo esto en total nos da: $176.800

El anterior cálculo lo hago basado en precios realmente bajos, no porque los niños sean de escasos recursos y merezcan lo más malo (porque lo barato sale caro), sino que es un ponderado mínimo de lo que cuesta algo de educación en Colombia. Pues, no hablamos de cartillas, libros, buzos blancos, medias, betún, meriendas o medias nueves, porque si así fuera la cifra se triplicaría. También, hay que tener en cuenta que los uniformes, al ser económicos, se desgastan más rápido y fácil y por ende, tendrán que conseguirse otros nuevos. Que el lápiz, el borrador, los sacapuntas, lapiceros, se acaban y hay que comprar mínimo 5 al año.

No tengo en cuenta el transporte y el dinero extra que se les da por pedir a algunos maestros. Tampoco miro elementos que no son tan esenciales, sin embargo se solicitan al estudiante, tales como: el block, el papel silueta, iris, la ega, la escuadra, la cinta, el bisturí. Y eso que no cuento las rifas, bazares, y bonos que se les obliga a vender a los niños o jóvenes o en el mayor de los casos se ‘chantajea’. (El que venda más se le sube más la nota).

Haciendo un cálculo de todo esto, que no lo piden, sino que lo exigen a los estudiantes, nos da un aproximado de $400.000 y claro, al señor Presidente se le hace agua la boca diciendo: “La educación en Colombia es gratuita”. ¿Educación gratuita? ¡Mamola!


Esta fecha es apropiada para hacernos al altruismo y a la caridad que nos une como colombianos, porque, en realidad, así como estamos y vamos: ¡jamás será gratis la educación en Colombia! Si tiene como hacerlo, se lo pido de corazón: ¡hágalo! 

3 nov 2013

El Papa que necesitábamos

Es tan común ya, encontrar frases y premisas como la que titula este post. Y, al respecto me vienen varias preguntas, si Francisco es el pontífice que necesitaba la Iglesia, entonces: ¿Benedicto XVI ya estorbaba?, ¿Benedicto XVI no hizo nada?, ¿Fue una época de transición la del expapa? Tal vez sean subjetivas las respuestas, pero el trasfondo de las mismas nos deben llevar a una sola conclusión: la gente no quería a Joseph Ratzinger, independientemente de que fuera el máximo líder de los católicos en el mundo, pues la respuesta más vacía de muchos fue: “este Papa no me gusta”. Como si la persona misma valiera por su aspecto físico. Y al predecesor de este: sí. ¡Qué paradoja!

Por eso mismo, tendríamos que cuestionarnos, ¿qué pasa si Jesús de Nazaret no es de ojos azules y de cara bonita, como lo pintan en algunos cuadros?, ¿Es menos la fe por no ser elegante? ¿No lo reconoceremos a simple vista? ¿Acaso quién va a decir: miren, llegó Jesús?, ¿Y si físicamente no luce bien? ¿Nos volvemos ateos porque nos “engañaron”? Si nadie lo conoce personalmente. Son tantas las preguntas que, no hay respuestas para todas. En fin, estoy seguro de que sí necesitábamos a Francisco. Los hechos hablan por sí solos. Entonces, ¿los 8 años que pasó en el mandato el pastor alemán no sirvieron? ¿Los 5 lustros y 2 años de Juan Pablo II también van al limbo? Si uno consulta la historia del catolicismo entre estos dos pontificados, se da cuenta que, literalmente hablando: no hicieron nada. Nada es nada. O bueno: censurar, callar, menospreciar, avasallar, oprimir a los teólogos que predicaban y vivían la Iglesia pobre de Jesús de Nazaret, y, como dice Juan José Tamayo a la par con Leonardo Boff: “fueron los grandes inquisidores”. De eso no tengo la menor duda. Y ni hablar de temas políticos, culturares y sociales.

Claro está, los antecesores de Bergoglio tuvieron sus fieles (diría más bien: fans. Porque la gente se enamora del Papa y no de Dios), el polaco porque era mediático y llegaba a los jóvenes y niños (dizque por ser ‘caribonito’) y el segundo por sus conocimientos teológicos y gran intelectualidad, tanto así que, Hans Küng dijo sobre él: “como papa (Ratzinger) no aportó nada a la teología católica”. Ahora, este argentino, falto de un pulmón, técnico químico, acostumbrado a andar a pie en su natal Buenos Aires, amante del mate y el tango. Ha sorprendido de manera exabrupta, es tan grande la acogida de este latino que, en apenas 8 meses, ha logrado lo que Wojtyla en sus años de gobierno. Los niños quieren besarlo, los jóvenes admiran su espontaneidad, los mayores creen en él y los marginados guardan sus esperanzas de que: es el papa que necesitábamos.

Particularmente, creo que hay más de un Alí Agca queriéndolo asesinar, ‘musulmanes’ vestidos de púrpura, con solideo escarlata y barrigas como de cerveceros, anillos ostentosos (‘imitando’ la humildad de su jefe en la tierra), autos y residencias pomposas (como el palacio del sancionado obispo de Limburgo y su coche deportivo, un BMW. ¡Pobrecitos!). Esos, me atrevo  decir: son los que quieren exterminar a Francisco, no es que sea fanático ni radical, pero a muchos jerarcas eclesiásticos no les “conviene” que un pobre latinoamericano se les tire el negocio. Eso jamás.                Pues es Jorge Mario el único que puede y tiene el poder de renovar la Iglesia. Me atreví, pues, a hacer un decálogo del porqué podría ser asesinado:

-Es humilde y aplica lo que predica.
-Quiere una Iglesia para los pobres.
-Causa estupor en los católicos de "élite" (esos que se creen más que otros).
-No es amigo de pederastas ni de delincuentes vestidos de obispos.
-Tiene más enemigos dentro de la curia, que fuera de ella.
-Es del pueblo, amigo de los marginados, rechazados y oprimidos.
-Es un hombre septuagenario y enfermo (le falta un pulmón).
-Está "revolucionando" la Iglesia de Cristo.
-Juan Pablo I "murió" (claramente fue asesinado) a los 33 días de su pontificado (si lo hicieron con él, pueden hacerlo con este).
-A los papas no se les hace autopsia, solo el camarlengo confirma su muerte.

Sin hacer prejuicios morales ni queriendo hacer premoniciones, y sin ser un vidente, obviamente, uno duda de esos “amigos” que tiene el cuarto hombre más poderoso del mundo (Forbes, 2013). Que vive en una casa-residencia (Santa Marta) y no en un majestuoso palacio principesco. Ese que tiene el poder no de dejar huella, sino de cambiar la historia del catolicismo. Difícil la tiene porque revivir la Iglesia con tantos fieles como habitantes hay en China y con el “bajón” de fieles que se han ido por los escándalos de sus pastores, es un gran reto para un humilde siervo del Señor y del pueblo, ahí se comprobará el álgido poder de un verdadero hombre que, como dice él: “nunca ha sido de derechas”. Es un pecador y con errores, no lo dudo. No se las sabe todas, por eso tiene un grupo de asesores (8 cardenales que con él, esperamos: reformen la curia vaticana). Que lo aconsejen bien o mal, no sabemos.


Estoy convencido, como muchos otros que, Francisco es el Papa que necesitábamos. No hay que atacarlo de una, de pronto se pifió en la respuesta que le hicieron en el viaje de Río al Vaticano: “la puerta del sacerdocio a la mujer está cerrada”. Él tiene la potestad de abrirla, la pregunta es: ¿lo hará? “Amanecerá y veremos” dijo Bartimeo. Ya saben qué le pasó a Bartimeo, todo por confiar en Jesús, el pobre de Nazaret. Confiemos, pues, en Francisco, el pobre Obispo de Roma. Estoy convencido, lo reitero: este es el Papa que necesitábamos. No me anatemicen por hacer una crítica a dos papas de la Iglesia católica, si así lo fuera, que me envíen una bula papal. El obispo mi dirección tendrá.







4 sept 2013

Fulanito de tal

Digamos que un joven (llamémoslo: fulanito de tal), sabe escribir sin ortografía y lo máximo que lee es el chat de Facebook. Listo, no lo juzgo, pero si fulanito de tal sabe pensar, razona y quiere cambiar la realidad desastrosa en la que se encuentra, creo que: fulanito de tal tiene esperanzas. Pero si; no sabe escribir bien, no le gusta leer y para colmo de males no le gusta pensar, fulanito de tal está mal. Yo creo que hay buenos fulanito de tal, de esos vamos a hablar. Confío en que habrá más fulanito de tal.

La realidad en la que nos encontramos está subreal, o sea: creemos estar bien, pero no es así, para colmo de ‘males’: nos quejamos de la situación en la que nos enculebra el gobierno, pero no hacemos nada para cambiarla. Es muy común escuchar (o decir): no hay dinero para el mercado, sube la gasolina, que esto y lo otro, etcétera, en cambio para la diversión si no hay dinero, se consigue. Eso que no falte la cerveza del fin de semana. Aunque a duras penas tengamos para el pan de cada día. ¡Ay, ombe, hp!

Hay jóvenes que les gusta marchar, protestar, revolucionar la realidad anormal en la que nos encontramos, a esos los llaman vagos, desocupados, perdedores de tiempo, bla, bla, bla. Esos jóvenes son pocos, pero cada día acrecientan su voz, indignación y popularidad. Esos jóvenes son los que necesita Colombia. No esos que dicen: “otra vez marchas”; “ahora por qué protestan”; “manada de desocupados”. No. ¡Qué intolerancia! Qué amancebados estamos con los que nos oprimen. Y si alguien quiere cambiar la realidad no les paramos bolas, dizque porque son pocos y esos no hacen nada. ¡Qué error! ¡Qué poco confíamos en los nuestros!

Siempre he dicho que esos que protestan y que tienen razones lógicas, ideas y argumentos para un mejor bienestar de sus ciudadanos tienen que ser los mejores estudiantes. No prejuzgo a los que no son tan buenos académicamente, no, solo que, para ‘molestar’ a los malos, los buenos tienen que ser sobresalientes, es decir; inteligentes. A un mentecato no le paran bolas. Eso es seguro. Y no menosprecio a aquel joven o jovencita que quiere mostrar su indignación y es pésimo para leer la realidad de su pueblo o nación; no, pues si quiere ser de esta generación que reclama justamente, tiene que saber por qué reclama. Sobra decir lo obvio.

Entonces, si fulanito de tal sabe leer, o bueno: le gusta leer, sabe escribir bien y piensa y razona a favor del otro, no solo de él mismo, será de esos que, aunque no sean famosos, sí serán importantes. Ahora bien, fulanito de tal tiene que dar testimonio de lo que reclama, si quiere justicia e igualdad, tiene que ser justo y equitativo. No altanero e indiferente. Porque entonces: ¿cuál es el ‘chiste’?

Conozco varios fulanito de tal. Excompañeros de escuela que estaban apaciguados, tímidos. Esos, no creo que hayan sido transformados, ni menos cambiado. Estoy seguro que despertaron, que tenían esa semilla de cambiar las cosas dentro de sí, pero que tenían miedo de decirlo, ahora lo hacen. Esos los admiro muchísimo. Compañeros de batalla y lucha. Fulanito de tal, nunca deje de ejercer su derecho a reclamar y más: nunca deje solo al que lo necesita. La realidad es dura de cambiar, solo necesitamos unos cuantos fulanitos de tal pensantes y actuantes.

Leonardo Boff, uno de los pilares de la Teología de la liberación, aquel gran teólogo que fue silenciado por el Vaticano, dice: “mientras haya un solo oprimido en la tierra, vale la pena luchar”. Pero recuerden a Paulo Freire, también brasileño: “su lucha (la de fulanito de tal), solo tiene sentido cuando el oprimido no se convierte en opresor”.

Pujanza y coraje tienen. Ideas y argumentos también. Es cierto, fulanito de tal, lo que dice el gringo: “es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados” (Mark Twain). Un fulanito de tal no come entero, masca y digiere como la vaca. Por eso, y cito de nuevo a Boff: “no hay que ir solo al pobre, sino al que sufre”.

Aplaudo y me uno a esos fulanitos de tal que están ascendiendo en la sociedad. Obstáculos y barreras es lo que hay, críticas y gente que no cree en nosotros también. Pero todo lo que hacen vale la pena, su recompensa llegará. No se cansen de luchar. ¡Sé fuerte, fulanito de tal! Recuerda, fulanito de tal, que si estás solo podrás errar, pero con el pueblo sabrás triunfar.

18 ago 2013

¡Mucho campesino!

En la patria habitada por indígenas, invadida por españoles, oprimida por gringos y hurtada por sus mismos dirigentes,  nos hemos creído de todo, menos hijos de ella, o bueno, como diría Jaime Garzón: “el país está así, porque en Colombia no hay colombianos”. Nos creemos arios, cuando, orgullosamente deberíamos llamarnos lo que somos: campesinos. Pero no, parafraseo a un joven del común: ¡qué oso! ¡Qué boleta!

La diversificación de la cultura está cada vez, no sé si disuelta, mezclada o perdida, los de ayer ya no son los mismos de hoy. Somos dueños de más de un millón de kilómetros cuadrados, ese tesoro incalculable que no apreciamos y que, infortunadamente, perdemos día a día, por culpa, nada más que de nosotros mismos. Porque nos falta ciudadanía, no hay amor por lo propio, preferimos lo extranjero antes que lo nacional, tenemos yuca, plátano y papa, y a la hora de la verdad la cambiamos por una sintética hamburguesa de McDonald’s. ¡Cesó la horrible noche!

Nuestros ancestros, esos abuelos sabios y trabajadores, capaces de mantener y sustentar hasta a 12 o 15 miembros de su familia, a punta de hoz, pica y pala, jornaleaban con orgullo, sin afán, amor por la tierra y los frutos que ella proporcionaba para el sustento del hogar, posteriormente venderlos y así poder vestir y vivir, aunque no con lujos; sí cómodamente. Esos que caminaban horas para recoger agua, al no tener aljibe propio y gozaban haciéndolo, nunca se quejaban. Aquellos compatriotas, hoy ya, quedados en el olvido, en el desprecio, en la mordaz tierra del olvido, al estilo de la canción de Vives.

Se ha perdido la biodiversidad, los bosques, el campo y el sustento de los mismos (Hemos hecho perder cientos de especies y miles de plantas http://xurl.es/6m3l1), humillados y violentados por los grupos al margen de la ley, claro y también por algunos militares y policías. Esos hijos de la Pachamama, colombianos que vivían más de cien años, sin enfermedades que los aquejaran, sin deudas y preocupaciones mayores al tener que ser buenos padres y esposos. Hoy día, se ven muy pocos. Ya tenemos tan solo 8 millones, aproximadamente. Esos que no les da pena decir en  donde nacieron: en el campo, independientemente de la región a la que pertenecen, son campesinos. Orgullosos de serlo, de levantarse a las 4 o 5 de la mañana (otros más temprano), y tomarse un delicioso y calientico café o aguadepanela para comenzar el largo día de trabajo. (Vea Cuántos campesinos hay en Colombia http://xurl.es/1c61v).  

Estos hermanos nuestros que dicen jinca (en vez de finca), que confunden letras y palabras porque no han tenido la oportunidad de estar en una universidad porque es muy difícil y costoso, porque aman su tierra y no quieren salir de ella, esos que admiran —todavía— al dotor (sin c), al padrecito y al profe. Los oprimidos y tildados de guerrilleros, nuestros colonos, los que hicieron patria, esos que, como dice la letra de El campesino embejucao: “Campesino trabajador, pobre, muy honrao, vivía muy alegre, pero me tienen embejucao”. Ellos ya se cansaron, o bueno, la verdad es que: ya los cansamos. Nos le metimos al rancho, y si reclaman algo no nos gusta, están pidiendo a gritos una Reforma agraria y no se les da, en cambio el gobierno crea un famoso programa (AIS) y ayuda a terratenientes y familias de clase media-alta (dizque era para ayudar a los agricultores), por si fuera poco, algunos ‘ilustres’ están siendo premiados con baldíos. ¡No me crean tan pendejo!  (Vea otros datos sobre Colombia http://xurl.es/5rb1n ).

Los hemos marginado diciéndoles campesinos, o usted no ha escuchado a alguien (o a usted mismo) decir: ¡mucho bruto, campesino tenía que ser! Por Dios, qué barbaridad es esta, menospreciamos y subvaloramos a los nuestros, a los que cultivan los alimentos que consumimos todos los días, los que tenemos la oportunidad de hacerlo. Esos berracos y corajudos, entonces, por alegoría coloquial deberíamos decir a alguien inteligente, luchador y trabajador: ¡mucho campesino! Por todo lo que la expresión, desde su premisa hasta su conclusión conlleva. Debemos cambiar el desprecio a la clase rural del país, no son menos, pareciera que, fueran más, sin ellos no nos podríamos alimentar. ¡Mucho campesino no haberlo pensado antes!


No seamos más despectivos con ellos. Cuando reclaman algo lo hacen imparcialmente, no tienen caprichos para hacer perder vanamente sus cultivos. Son sinceros y, aunque muchos no han leído libros y no sean adoctrinados, tienen sabiduría popular y saben lo que un Ph. D no, tienen remedios para todo tipo de mal, sin ser médicos, en fin, ¡qué campesinos! Por eso, como dice el gran teólogo, filósofo y ecólogo brasilero Leonardo Boff: “la tierra es la gran crucificada” y con ella sus labradores. Es menester, pues, apoyar sus protestas pacíficas y justas. Ya nos creemos industrializados, nos olvidamos de nuestras raíces y no caemos en la cuenta de que, la tecnología nos está cosificando, mientras ignoramos los gritos y reclamos de estos compatriotas. No podemos interpretar de mejor manera al campesino colombiano: “de Boyacá en los campos, el genio de la gloria, con cada espiga un héroe, invicto coronó”. (V estrofa del Himno de la República). 


1 ago 2013

Juventud en taxi

“Si ustedes no cambian el destino de este país, nadie va a venir a salvárselo… nadie” decía Jaime Garzón, cada vez que podía dirigirse a los jóvenes colombianos. En este país macondiano nos hemos acostumbrado —los jóvenes— a ir en taxi. Usted requiere el servicio de los vehículos amarillos y, sabrá que es más lo que gasta en la carrera para llegar a su destino, que lo que ‘goza’ de las maniobras del conductor experimentado y sus ‘consejos’ sabihondos a la hora de entablar una conversación.

El parangón que hago es porque las nuevas generaciones somos de momento, nos ilusionamos en el tránsito de querer hacer algo, pero la chispa enérgica se nos agota en menos de lo que pensamos. Muchos queremos luchar por el prójimo (o bueno, eso dicen las expresiones: ¡pobrecito!), un mejor futuro para los niños y niñas, que los habitantes de calle tengan un lugar digno para vivir, que los animales no sean maltratados, que se acabe el egoísmo y la injusticia que reina en nuestras tierras. Palabras más, palabras menos, nos preocupa en cierto modo el querer cambiar el costumbrismo y el ocio mortal que nos acaba día a día como hermanos.

Pero —infortunadamente—, muchos nos quedamos en el: ojalá alguien haga algo y/o esos políticos no sirven para nada. Sí, es verdad, la pobreza extrema es resultado de los malos manejos públicos que nuestros gobernantes han implementado, de los cuales han sacado tajada ventajosa un pequeño porcentaje del pueblo oligarca y capitalista que abolia y explota a la nación del Sagrado Corazón de Jesús.

Tenemos la errónea percepción de que si no somos políticos no debemos hacer nada. ¡Eso es problema del gobierno! Ideas banas que entristecen nuestro espíritu y el ímpetu resplandeciente que caracteriza a un joven, es utilizado para tener el valor civil de levantar el codo e ingerir una cerveza y echarnos una rumbeada en la disco de moda de la ciudad. Y mientras tanto… los buenos deseos y el ¡pobrecito! Se quedan en la penumbra de querer hacer algo, todo se vuelve irreal, despótico, vacío. Los argumentos que damos son nefastos para nosotros mismos, pues, en parte somos testigos y culpables de lo que ocurre con el prójimo.

Aquí no importa la religión, clase social, partido político, color, estatura, si somos del norte o del sur, no, lo que importa es la solidaridad que compartimos con el otro. Todos en nuestras vidas hemos experimentado el apetito de compartir (dar desde mi corazón), la generosidad de ver al otro con una sonrisa aunque sea por un instante. Qué bueno sería que la felicidad fuera eterna y no efímera. Que no anduviera en taxi.

Para eso es menester reconocer que, si yo no hago el cambio, nadie lo hará, que las palabras, como ya sabemos, se esfuman, que lo importante son las obras sociales, que no soy tan pobre que no pueda brindar nada y que no soy tan rico que no logre recibir algo.

Y aquí termina esto, como una carrera de taxi por la avenida; rápida. Hay muchos que ayudan en silencio, qué bien, no debemos esperar aplausos, pero sí sonrisas, abrazos de esos sinceros que ya pocos dan y si no los hay, habrá otro que los dé el doble. Por eso, mi invitación es para hacer de aquel taxi la aventura perfecta y eterna que recorra nuestra vida. Huecos habrá por montones, solo hay que saberlos esquivar y si caemos en uno; poder salir de la pedrea y continuar, hay muchos pasajeros que desean montar.

«Sé el cambio que quieres ver»: Mahatma Gandhi