17 mar 2015

Los mejores colegios del Caquetá

Uno cree, como evidentemente ocurre, que la educación en Colombia está supremamente mal, preguntas muchas hay por hacer, principalmente: ¿la falla es del sistema? ¿Son infructuosos los profesores? ¿Son pésimos los estudiantes? ¿O un error garrafal de fondo: sistema, educadores y educandos? Lo cierto es que en nuestro departamento no nos escapamos, sin embargo, para no ser pesimista, como sí es la realidad, voy a referirme a los –aparentemente- buenos resultados en nivel educativo.

Las pruebas que realizó el Ministerio de Educación que esta vez evaluó, en los grados 3, 5, 9 y 11, Progreso, Eficiencia, Desempeño y Ambiente Escolar, a parte del común conocimiento académico, base y pilar de cualquier sistema educativo. Ahora bien, algo que debemos resaltar en Caquetá es que: en el listado de los 500 mejores colegios públicos (de 12.845) el primer puesto en Caquetá, para el nivel de primaria lo ostenta la Normal Superior (a nivel nacional se posesionó de 104, con 7 puntos de 10 posibles). Asimismo se encuentra la IE Rural Puerto Arango (de 225, con 6,7 puntos). Luego aparece su similar IE Rural Sabio Caldas (de 283, con 6,6 puntos); y termina en el cuarto puesto los Sagrados Corazones (de 388, con 6,3 puntos). Lo paradójico del caso es que dos de las cuatro instituciones públicas del Caquetá y que aparecen en el ‘ranking’ de las 500 mejores, hay dos de carácter rural, es decir, donde por razones obvias la población es vulnerable y de escasos recursos. Algo notorio y que debe ser de reconocimiento público.

Respecto a las mejores secundarias (solo este nivel, es decir: en el ponderado total de grados noveno y undécimo) aparecen en los tres primeros puestos en la región: Sagrados Corazones (de 327, con 7,2 puntos de 10 posibles); el Instituto Técnico Industrial (de 384, con 7,1 puntos) y la IE Promoción Social (de 485, con 6,4 puntos).

En la parte privada, en este mismo nivel, solo la Institución educativa Domingo Savio aparece en el puesto 285 de las primeras 500 (en un total de 9.530). No aparecen más en este ‘ranking’ hecho por el Ministerio.

Y, aunque ninguna institución educativa del sector público y privado aparece entre las mejores del país (evaluados sus grados tercero, quinto, noveno y undécimo), hay que exaltar la gran gestión de la Normal Superior por su formación activa, lúdica y pedagógica. Pero de más honra me parece la Institución educativa Rural Puerto Arango que, pese a las dificultades por las que tienen que pasar sus educandos, con sacrificios, esfuerzos, soleadas, con caminatas largas, a veces sin tener nada que comer en la mañana. Para mí es la gran ganadora, porque la lucha trazada por estos estudiantes vale todo lo que se proponen. 

¡Felicitaciones a los grandes ganadores! Que este triunfo (aunque parezca utópico en una región golpeada por la violencia y con poca inversión en educación) sea una oportunidad para reevaluar el sistema educativo y las innovaciones que los maestros tienen en su forma de enseñar y compartir conocimientos.

8 mar 2015

La monstruosa pederastia en la Iglesia

Antes de todo, debo aclarar algo: los sacerdotes son, en el mundo, cerca de cuatrocientos mil, o sea: son una minoría en la Iglesia católica, de manera tal que juzgar a la Institución, es algo ilógico. Por ejemplo: al referirnos a estos temas espinosos debemos decir: el clero, la curia o la jerarquía, no la Iglesia en general, porque la mayoría, cerca de mil millones en el mundo, aunque pecadores, no cometemos delitos atroces ni mucho menos execrables y totalmente punibles como violar a un niño o una niña.

Gran parte de creyentes que vieron el documental: Secretos bajo la sotana, se fueron lanza en ristre contra Manuel Teodoro diciéndole: “Que se va a ir para el infierno, paraco, comunista, que su mamá es una burra, que es un gay en el clóset, que le gustan los niños negros, travesti”. Yo me pregunto: ¿qué clase de cristianos son esos?

Al respecto, a mí no me pareció nada amarillista ni mucho menos un ataque a la Iglesia. Se dijo la verdad, con expertos vaticanistas y sacerdotes, sobre una llaga que tiene la jerarquía y que duele y sangra al catolicismo en general, pero debe reconocerse la verdad por más que esta duela.

Ahora bien, la pederastia es más común de lo que creemos, sin embargo, es necesario saber que curas abusadores sexuales aunque son muchos, no son todos. Algo paradójico es que: muchos laicos se exacerban y defienden a capa y espada a estos delincuentes cuando han cometido tal agravio. En este caso demuestran que siguen es a un pastor y no al mismo Dios. Por demás es algo ya lamentable, pues aunque los guías son necesarios no son los más importantes.

Por eso, si la jerarquía eclesial sigue escondiendo y defendiendo a pederastas, como mal lo ha hecho, la credibilidad de la Iglesia caerá como coco. Aquí es menester que se sepa: los grandes encubridores de estos pecaminosos y delictivos hombres que se esconden bajo sotanas, túnicas y albas, fueron nadie menos que Juan Pablo II y Benedicto XVI.

En definitiva, como católico manifiesto que: hay que reconocer errores, pedir perdón y justiciar a delincuentes. La Iglesia toda necesita una purificación, solo dando este paso podremos dar los otros. También se deben reparar los centenares de víctimas y a sus familias. No podemos seguir diciendo Padrenuestro que estás en el cielo y violentando y abusando del hermano que está en la tierra.

Y si creyentes se escandalizaron por el excelente reportaje de Séptimo Día, deberían leer y buscar un poco más. Acá dejo algunos enlaces que pueden revisar:
  1. http://www.elmundo.es/internacional/2014/02/05/52f21596268e3eeb738b4570.html
  2. http://cadenaser.com/programa/2014/11/21/hora_14_fin_de_semana/1416565106_172084.html
  3. http://www.pretresmaries.eu/pdf/es/339-Pedofilia.2.es.pdf?PHPSESSID=dc30fdf07909a0bb182823b0830bac23
  4. http://www.opinamexico.org/opinion/La_crisis_de_la_Iglesia.pdf

22 feb 2015

Bueno, ¿y qué debe hacer un profesor?

La criticidad, sabiduría, propuestas y aportes a la educación que Paulo Freire usufructuó en la mundialmente conocida Pedagogía de la esperanza/de la liberación, han inspirado a maestras y maestros para no quedarse en el simple ‘dictar clases’, sino a lo que él bien postuló con una frase épica y motivadora: “La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”.  Y que esta, a su vez, debe reflejarse en la praxis, la reflexión y la acción del hombre mismo.

Sin embargo, aquí viene el meollo de la situación, pues, en palabras de Frei Betto (pedagogo y teólogo brasilero), nos dice: “La educación crítica es nuestro gran desafío en este mundo hegemonizado por el capitalismo neoliberal. Su principio es no formar meros profesionales calificados, sino ciudadanos y ciudadanas que sean protagonistas de transformaciones sociales”.

Por eso trato de resolver mis inquietudes: ¿y qué debe hacer un profesor? ¿Cuál es, en realidad, su misión? Pues, estoy seguro que: La misión de un profesor, más que educar, enseñar, orientar, guiar, compartir conocimientos o dirigir actividades lúdicas, académicas o pedagógicas, es lograr que los estudiantes transformen su mentalidad y las conviertan en ideologías que en el trasfondo aporten a vivir de una manera digna, justa e igualitaria. Incluyendo los factores sociales y económicos que dominan y sublevan a la sociedad en general. Además, ha de respetar la libertad y decisión de las y los educandos, no podemos creernos –todavía- los dueños del conocimiento.

De igual manera, es fundamental avanzar en una dualidad (maestros-estudiantes) que nos comprometa como equipo íntegro y diverso, aunque también se abonan las madres y padres de familia y las instituciones o administraciones que participen directa o indirectamente en la educación escolar.  O sea: sin sesgar la realidad cercana, sino que mirando y yendo más allá, lograremos alcanzar la verdadera innovación que tanto hemos buscado, para obtener la anhelada metamorfosis que por fin dé un giro rotundo a nuestras vidas. Porque, este cambio nunca lo harán ni los políticos, ni los religiosos, ni los militares, ellos, cada uno, ya sabemos, solo les interesa lucrarse y continuar su dominación y subyugación hacia las y los demás.

Así que, el profesor o la profesora que espera solo preparar clases y llevarlas a sus estudiantes para luego dar una nota, es mejor, sin el ánimo de juzgar, que busque otra profesión. Entonces, como bien lo enseñó Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Me queda más latente que nunca una consigna del ‘Che’ Guevara: “Un pueblo sin educación es fácil de engañar”. Si no somos las y los profesores, empezando desde la escuela, nadie en este mundo preparará las mentes para cambiar esta insólita realidad.

8 feb 2015

Si queremos paz, preparémonos para perdonar

En estos tiempos en que se habla de paz en Colombia donde por primera vez la esperanza está más latente que nunca de la entrega de armas por parte de las Farc, hay algo que me preocupa mucho, y ese algo es muy conocido: el sabotaje por parte de la ultraderecha (liderada por Álvaro Uribe Vélez y su séquito de ególatras e insolidarios ‘pacifistas’ que no aceptan –todavía- que el susodicho ya no es presidente y que no fue el ‘mesías’ que trajo la salvación al país. Parece que sufrieran de esquizofrenia) y el resentimiento por parte de millones de compatriotas que se niegan a dar una oportunidad a los subversivos que llevan medio siglo alzados en armas queriendo dar un giro a la nación, pero que en su caminar perdieron el rumbo, mezclando la violencia con el narcotráfico y las mafias más peligrosas del mundo. 

En lo del perjuicio que se hace al proceso de paz no me voy a detener, porque siempre habrá personas que no acepten la reivindicación del otro, porque, entre otras, la guerra es uno de los negocios más lucrativos y esto, evidentemente, es lo que le gusta a ciertos líderes de la derecha radical de cualquier país del mundo.

Ahora, algo que en realidad me preocupa mucho, es el resentimiento, la desazón, la antipatía, el rencor, el odio y la animadversión exacerbada y profunda de algunos colombianos y colombianas. Todos estos, obviamente, ligados y/o seguidores del señor intocable e innombrable, paisano de Pablo Escobar y al parecer: más peligroso que el mismísimo Patrón.

Yo sé que el tema del perdón es muy complejo y que se debe tener ayuda espiritual y psicológica para sanar nuestro corazón de cualquier aborrecimiento hacia las personas que nos han causado (mucho) daño. De lo contrario, perdonar de palabra es meramente ‘cortesía’ y propaganda para quedar bien ante las y los demás. O sea: pa’ que nos digan que sí somos capaces de aceptar a la otra y el  otro a pesar de lo que nos hayan hecho.

Alguien me decía que es muy fácil para mí hablar de perdón pues no he sido víctima directa de las Farc. Lo acepto, pero entonces, creámosle a Constanza Turbay (única sobreviviente del atroz asesinato a la familia política caqueteña Turbay Cote) a quien Iván Márquez ofreció perdón: “Lo de las Farc con tu familia fue un error muy grande, yo te pido perdón (...) Tu hermano Rodrigo era un gran hombre”, afirmó el miembro del secretariado. A lo que Constanza asegura sentir que: “Ese pedido de perdón salió desde el corazón” (Lea la nota en este enlace: http://goo.gl/Y9naDK). Aquí, la sinceridad y el compromiso del hombre que empuñó las armas se unen con la transparencia, el brío y la buena energía de una colombiana que sueña, como millones de nosotros, el esquivo valor de la paz que nos destruye cada día al fin de parecer que todas y todos somos enemigos, porque, en resumidas cuentas: no sabemos perdonar.

El pasado 07 de febrero, Revista Semana titula: “Farc ratifican decisión de crear un movimiento político” (Ver noticia: http://goo.gl/xWYPaG) y, a la vez, publicaron una imagen en Facebook (Mírela aquí: http://goo.gl/xJdP4E) donde yo, con un tono satírico, justificaba la participación de grupo insurgente en política afirmando que: Si Uribe creó dos, ¿por qué ellos no pueden? Este comentario me costó el repudio y la maledicencia que ya caracteriza a cierta parte de compatriotas llamándome: ‘guerrillero’ en repetidas ocasiones; un personaje dice que me ‘deberían quitar los dedos para que deje de escribir pendejadas’; y otro dice: “usted los invita a su casa para que le den por el culo desde el más pequeño hasta la más vieja”. Menos mal hago caso omiso a todos estos impropios y aberraciones que denigran de mí y mi familia. ¡Qué oscuro tenemos el corazón!

Las y los colombianos queremos la paz, es indudable, y para esto, un paso inevitable es el perdón. Otra característica fundamental es aceptar que los combatientes de las Farc participen en política. No se perdona a medias. Debemos acoger ciertas condiciones por el bienestar de todas y todos. Así como el pueblo mexicano, cada una y uno debemos gritar: ¡Ya me cansé!

Tengo fe y esperanza de que esto puede cambiar. Yo no creía en este proceso, ahora he reflexionado y sé que las negociaciones van por buen camino. Soy totalmente antisantista. No creo en la política del presidente, pero creo en la paz y a pesar de todo, creo que los que me insultan e injurian también son mis hermanas y hermanos y que la paz la necesitamos ya. Cambiando nuestra forma de pensar, olvidando las discrepancias. Aquí es menester recordar algo muy valioso que Camilo Torres Restrepo manifestó: “Debemos insistir en todo lo que nos une y prescindir de todo lo que nos separa”.

Francisco de Asís enseñó algo que deberíamos poner en práctica: ‘Allí (en el lugar) donde haya odio, ponga amor; donde haya ofensa, perdón; donde haya desesperanza, esperanza… perdonando se es perdonado’ (Extracto de la hermosa Oración de paz. Aquí el poema franciscano: http://goo.gl/rGctTS).

Algo que me llama la atención es que quienes se oponen a que tengamos por fin paz, son, en su mayoría cristianos, creyentes en Dios. No sé en cuál dios creen. Porque el del Nuevo Testamento no es.

En fin, me ha dejado anonadado la clase de seres humanos que somos, sin embargo: al igual que Jaime Garzón digo: “Yo creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz”. Un adagio bélico de Vegecio, reza: Si vis pacem, para bellum (Si quieres paz, prepárate para la guerra). ¡No! Yo afirmo que si queremos paz, preparémonos para perdonar.



9 ene 2015

¡Qué apátridas somos!

En este país somos muy apátridas, nos duele más la muerte de unos franceses (sin demeritar la tristeza de los parisinos) que la de nuestros compatriotas que mueren a diario —injustamente— a manos de terroristas, la delincuencia común, las bacrim y el mismo Gobierno. Claro, es que todavía somos del 'tercer mundo'. Como diría Jaime Garzón: “Nosotros mismos no creemos en nosotros”. Si no creemos, menos vamos a llorar las pérdidas humanas. Permítanme hago una metáfora: acá no peleamos con orangutanes, ni con micos, pero sí por la banana. O sea: las grandes decisiones importan un pito y las nimiedades valen mucho. ¿Acaso le dimos importancia a las decenas de coterráneos que fueron descuartizados en las casas de pique en Buenaventura?

No es que sea un indolente, ni mucho menos, pero eso de sentir remordimiento por extranjeros más que por nuestros mismos conciudadanos, por quienes, se supone, son nuestros hermanos, nos acondiciona a un status de subvalorarnos. Debo dejar explícito que, no justifico ningún tipo de violencia, asesinato o terrorismo en cualquier parte del mundo, pero qué dolor y qué caos se generó en Colombia por el vil abatimiento de estos sarcásticos caricaturistas y la de sus colegas del ahora mundialmente conocido semanario francés Charlie Hebdo. Por supuesto, repudio este ataque fundamentalista, no así soy capaz de usar un hashtag y decir #JeSuisCharlie (Yo soy Charlie), porque no lo siento, no por ser insolidario, solo que, usando el fanatismo religioso islamita y sus repercusiones, creo que se les da más importancia a los caídos por ser originarios de Francia. ¿Hubiera pasado lo mismo si fanáticos extremistas asesinan a periodistas en Haití? ¿O a nacidos en Costa de Marfil, Mozambique o Irán?

No más para que nos fijemos: la invasión de Israel a Palestina ha dejado (y sigue causando) más de 1.500 niños asesinados, quizás son muchísimos más, pero ellos no salieron en periódicos ni en medios internacionales, ni en Facebook, ni en Twitter, seguramente porque no eran del ‘primer mundo’. (Aquí el informe completo: http://www.rebelion.org/docs/124683.pdf).

Ahora, recordemos que antes, en México —el Gobierno— masacra a 43 estudiantes normalistas y poco o escasamente la población mundial se menciona al respecto. Es que por los manitos ni América Latina entera lloró, solo una parte se ha manifestado, los otros, vaya uno a saber por qué les importó nada. ¿No es una gran diferencia de clases?

El día anterior mientras escribía esta columna (09-01-2015) “Cinco fosas comunes con los restos de 320 personas supuestamente asesinadas por el Estado Islámico han sido encontradas en las afueras de la ciudad de Mosul, en el norte de Irak”. (Vea la noticia aquí: http://actualidad.rt.com/actualidad/162696-hallan-norte-irak-fosas-comunes).
¿Dónde están los apoyos mundiales, las pancartas, las vallas, las vigilias, las velas encendidas por estos seres humanos? Aquí había niños y mujeres, muchos de ellos decapitados. Pero qué importa, no eran europeos.

Así pues, tenemos que admitirlo: estamos en vía de desarrollo o de involución, mejor. La mayoría de colombianos somos unos incivilizados. ¿En qué momento de la humanidad volvimos clasista hasta a la misma muerte?

Bertrand Russell decía algo muy valioso y lo traigo a colación: «Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar». A nosotros los cafeteros nos resulta fácil, porque siempre queremos cruzar puentes extranjeros y quemar los propios.

20 dic 2014

Señor Jesús: ¿cuándo volverás?

Señor Jesús, tú que luchaste por los pobres, desamparados, oprimidos, desahuciados, abandonados, enfermos, despreciados. Tú que te hiciste como ellas y ellos, tú que prometiste volver. Tú, que eres Dios hecho hombre, ¿cuándo volverás?
Estamos en adviento hace dos mil años. Y el incesante fuego quema las llagas más y más. Por favor, te lo suplico, ven pronto, no te demores. Todo se volvió un gran misterio, ¿cuándo volverás?
Las niñas y niños claman tu amor, yacen en las calles, en los orfanatos, en las orillas de los ríos, en las drogas, en el alcohol, en la guerra, en el desamor, en el transitar de una vida injusta susurrando: ¿cuándo volverás?
No quiero reprocharte nada, no es culpa tuya lo que ocurre, sin embargo, hay mujeres maltratadas, abusadas, violentadas, humilladas, viudas, tristes, y ante el clamor de la soledad gritando: ¿cuándo volverás?
Las y los afros, gais, inmigrantes, alvinos, las y los habitantes del mundo, ante una sociedad opresora y nefasta, exclaman: ¡¿cuándo volverás?!
Tú, Señor, que bajaste de la Cruz, te hiciste carnero, cuidaste, protegiste, ayudaste y sobre todo amaste a los que te clamaban sin cesar, hoy te pregunto, a pocos días de tu natalicio: ¿cuándo volverás?
La víspera de tu cumpleaños, ya no será igual, todas y todos festejan en alarde y al compás de un ring-ring el móvil no los deja departir. A las y los más necesitados, solo los ayudan las y los más necesitados, es cierto: solo se ayudan entre sí, ya la caridad perdió su amor, el compartir aniquiló su fin, pero la esperanza prevalece y la fe en ti nos acontece, para decir una vez más, sin juzgarte, mas con necesitarte: ¿cuándo volverás?

18 dic 2014

El farisaico y táctico Estados Unidos

Nada más inteligente y astuto para los Estados Unidos que darle un golpe de gracia a Cuba y así tratar de entorpecer las relaciones entre la isla con Venezuela y Rusia. Los gringos juegan muy bien, saben que, para debilitar al país con mayor arsenal y la reserva más grande de petróleo en el mundo, se le golpea con su mejor aliado (Cuba). Puedo hacer una analogía bíblica muy conocida: Judas entregó a Jesús para lograr una hazaña inimaginable ('salvación del mundo'). Ahora bien, nadie más oportuno que el mejor amigo (Judas) porque es quien mejor lo conoce a uno (en ese caso: Jesús) para entregarlo a los malhechores. ¿No ocurre, luego, en la vida real? Ya lo dice el adagio popular: «Muerto el ahijado, terminado el compadrazgo».

No soy hiperbólico ni fantasioso, las cosas hay que verlas como son. Además, hay que reconocer que el país yanqui pasa un mal momento por sus infortunios (racismo, xenofobia, asesinatos, inmigración, ataques a naciones en Medio Oriente, apoyo armamenticio a repúblicas en guerra, invasión a territorios extranjeros, violación de derechos humanos, etcétera) y nada mejor para callar al mundo y apaciguar las cosas que restablecer relaciones con el primer país comunista del continente americano, con quien tienen estrechas relaciones, apoyo económico y comercial (refiérome a Venezuela y Rusia).

Dos titanes no pelean entre sí, buscan la manera de debilitar al otro, de crear confusión, terror, enemistad, y ahí sí dar la estocada final. Los pugilistas saben cómo noquear al rival con sus tácticas, técnicas y ágiles movimientos,  de lo contrario, golpean y se adueñan del ring hasta que el otro 'tira la toalla'. De manera que, haciendo una metáfora deportiva, utilizada principalmente en el boxeo: existen luchadores (países) golpeadores, defensivos, contraofensivos.

Siendo así, el país isleño no será más que un chivo expiatorio por el cual los del norte buscan desestabilizar a las naciones mencionadas, jugando al amigo bueno que, al final de cuentas, busca mantener su poderío e imponer el nefasto capitalismo (haciéndonos creer que es bueno) aunque cada vez devaste al mundo. No podemos perder lo que con mucho esfuerzo, sangre y hasta con su propia vida han conseguido nuestros héroes latinoamericanos, esos mismos que recuperaron la dignidad de este pueblo saqueado y colonizado. ¡Marx, Lenin, el Che, Martí, Cienfuegos, Bolívar y Chávez nos libren de esta!