22 ene 2013

La historia de Marco

Todo ocurrió en el año 2005, cuando la mamá de Marco fue a prestar sus servicios como maestra. En un ambiente hostil, donde reinan las AK-47 y el hambre se adueña de las pequeñas criaturas del lugar; los niños. En esas tierras donde el jefe, ya sabrán quién es y donde la fuerza pública, o sea: los 'héroes' de la patria no asoman ni para un falso positivo.

En estas tierras labró su destino la profe Marta, una joven de 26 años de edad, soltera, llena de amor por su profesión y dispuesta a misionar como educadora en un pedazo de la tierra que la vio nacer; el Caquetá.

La profe Marta daba con cariño las clases a los 35 niños que tenía, era su vocación y lo hacía con el mayor cariño, enseñaría a pequeños a leer y escribir. Sus edades oscilaban entre los 6 y los 12 años.

Un día, cuando la profe impartía clases de español, llegaron diez hombres fuertemente armados con el fin de reclutar a los más grandecitos. Ella, con su valentía y coraje, más aún, con el amor que les cogió y brindó a los pequeños, se opuso rotundamente al maldadoso hecho. Pidió que se la llevaran a ella, pero que con los niños no se metieran, pues sabía que sus vidas las arruinarían.

Los terroristas con total poderío, le "hicieron caso", a cambio ella sería su "carnada". Un hombre sacó iracundamente a los niños y los otros amedrentaban la pequeña población. Encerraron a la maestra y uno a uno fueron pasando como si nada, a cometer el hecho más vil que se le puede hacer a una mujer, sí, los malditos empezaron a violar la maestra.

Fueron en total siete degenerados sin escrúpulos los abusivos de la profe. Los otros tres no lo hicieron, tal vez sintieron algo de remordimiento, pero igual, fueron testigos y cómplices del hecho atroz.

La maestra quedó destruida, la gente no sabía qué hacer, pues nunca habían presenciado semejante humillación a una persona. Ella continuó su labor tristemente, pues era un dolor terrible, es de entender. No podía creer que siendo feliz con los niños, haciendo lo que más amaba (enseñar), llegarían unos bastardos a destruir su vida.

Pasó el tiempo, Marta había quedado embarazada. Su primera opción fue abortar. Nadie sabía de su embarazo, fue ahí donde decidió buscar a su mamá, su gran consuelo y esta, después de aconsejarla le dijo las palabras que cambiarían su vida: "Hija, a mí me ocurrió lo mismo, solo que, fue un solo desgraciado y yo tenía 15 años".

Marta quedó estupefacta, no tenía la más mínima idea de lo que decía su mamá, pues creía que su padre se había marchado sin más decir. Decidió engendrar a su hijo, con el apoyo de su madre y hermana. Nació Marco, y, aunque al principio fue difícil, hoy día Marco es su felicidad, cumplirá 8 años en mayo próximo y es la adoración de su familia.

Ni siquiera la peor de las desgracias (la violación), pudo impedir la mejor felicidad en su vida; su hijo.

15 ene 2013

Nos hicieron creer

Empecemos este post citando al gran Jaime Garzón, periodista y humorista de verdad (de esos escasos, que por acá ya no asoman), decía: «Yo creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz, creo en la democracia, creo que lo pasa es que estamos en malas manos, creo que esto tiene salvación, creo en Colombia, pero, sobre todo, creo en los colombianos». Creo en los colombianos.
   
El problema, es que, nosotros mismos no creemos en nosotros mismos, ¡qué ironía! ¿Por qué? He aquí unos de los tantos (tantísimos) problemas que aquejan este hermoso país.

Queremos igualdad, pero eso es una utopía en Colombia. Miren ustedes mismos como ha «crecido» el salario mínimo en Colombia en los últimos 11 años ( Aquí http://xurl.es/25wt1 ) ¡Qué grosería! ¡Qué irrespeto para el pueblo! Y de «semejante» sueldo viven cuatro millones de compatriotas. ¿Cómo harán los que ganan menos?

Nos contentaron con ser el país más feliz del mundo (Qué noticiononón  http://xurl.es/jw32g ) y lo del salario mínimo quedó atrás. Si ven, ya se nos olvidó que subió $22.800. ¡Qué dineral! No creo que seamos los más felices del mundo, de pronto los más conformistas, que es muy diferente. O tal vez esa felicidad irá ligada a que somos el cuarto país más alcohólico de América Latina. 


Y a grosso modo nos hicieron creer:

Que Álvaro Uribe es el mejor presidente que ha tenido Colombia. ¡Qué bestialidad decir esto! Debería ser una pena  latae sententiae esta afirmación;

Que Vicky Dávila es periodista. (Entre otras: llamó «presidentico» al Señor Presidente de Uruguay José ‘Pepe’ Mujica. «Señor (a) periodista, hágase bachiller». Jaime Garzón);

Que Familias en Acción es un regalo.  (Una alcahuetería es lo que es, pero en vez de que se queden con la platica los políticos...);

Que Santos sería el gobernante que traería el cambio. (Cambió sombreros vueltiaos colombianos por sombreros «volteados», Made In China. ¡Qué canalla!);

Que Jota Mario es una buena persona. (¡Una joyita este susodicho! Si no me creen pregúntenle a Jessica Cediel);

Que las narconovelas son las mejores producciones colombianas. (Claro, como aquí los actores dicen ¡hijuepueta! Y se acuestan con la mujer que quieran.);

Que los de oposición son guerrilleros (Muchos profesores son de oposición, ¿qué pensarán de ellos?);

Que los bancos son una maravilla. (Nos prestan 10 millones y nos cobran 30. ¡Viva Luis Carlos Sarmiento Angulo!);

Que Uribe Vélez es paramilitar. (Se equivocan, él ya se desmovilizó. Ahora se le debe decir: «exparamilitar»);

Que Milo nos da energía (la meta la pones tú. Ahora todo tiene lógica, a mí me dieron Chocolisto);

Que en Colombia la justicia existe. (Por lo menos yo no conozco ese significado aquí, no sé ustedes);

Que ‘Pirry’ es un héroe. (¡Pirry presidente!, pero de la JAL, será);

Que ‘Suso’ el paspi es un humorista. (Cual émulo aberrante de don Chinche);

Que Día a Día y Muy Buenos Días son los dos mejores programas de televisión. (No puedo imaginar cuáles son los peores);

Que los policías y los militares nos cuidan y protegen. (Óscar Naranjo fue nombrado “el mejor policía del mundo”, le daría ese mérito si hubiese cumplido su misión);

Que el que protesta es el malo, el que no quiere estudiar o trabajar. (¡No! Ante todo la igualdad);

Que el ibuprofeno y el acetaminofén son «milagrosos»;

Que un adolescente es «niño» hasta que cumple los 18 años (Cuántos chinos no son preñones, ladrones y hasta sicarios. A veces no es culpa de ellos);

Que para qué estudiar si la cocaína lo da todo. (También da cárcel);

Que es más importante el idioma extranjero que el propio. (¿Spiquininglish? Yes, hablo inglés);

Que el que tiene (más) plata es más importante. (¡Los que tenemos cobre nos jodimos!);

Que fiesta sin alcohol no es fiesta. (Haga la prueba en unos quince años o matrimonio);


Y para no aburrirlos, termino con el que empecé: «en este país el que no tiene untada la mano, tiene untada la nariz».

In Memoriam del gran Jaime Garzón, porque creo que si él estuviera aquí «todo volvería a la anormalidad». ¡Gracias, Jaimito!




11 ene 2013

Católico progresista, mi postura


Las siguientes líneas son para refrescar la memoria de aquellos católicos que  creen tener el poder y el derecho de discriminar a sus semejantes por posturas diferentes a las de la Iglesia católica que, al fin de cuentas no es ella sino los mandatarios curuchupas que la hacen quedar mal, muy mal.

Primero, y sé que aquí me van a cuestionar mis hermanos católicos, ¿cómo es posible que un Papa ande con severo anillo de oro y que un pobre hombre tenga que besarlo? ¿Luego Jesús no lavó los pies de sus discípulos (Jn. 13, 5)? Imagínense un habitante de Somalia o Haití haciendo eso, sería una tremenda humillación, porque el Papa es el representante de Cristo (Mt. 16, 18) y porque el último es el preferido del Señor (Lc. 4, 18-19). Que no pase lo que dice en la Carta de Santiago (2, 1-11). 

Y no es que cuestione al Papa como figura eclesial, claro que no, pero sí su riqueza, su figura política. No nos digamos mentiras, el Vaticano es la Nación más pequeña y más rica del mundo. Su fortuna no se sabe, pero son unos varios de miles de millones de dólares. Pilas; «el más grande debe servir a los demás» y no al contrario (Mt. 23, 11).

Bueno, y ¿por qué no hacen lo que dice en Mt. 19, 21: «vende todo lo que tienes y acumula bienes en el cielo». ¿Cuál es el temor (de los mandatarios de la Iglesia) de ser pobres? El Señor dice: «dichosos los que escuchan a Dios y lo obedecen» (Lc. 11, 28).

Jesucristo dijo claro a sus discípulos que llevaran nada más que sandalias, ni siquiera ropa de repuesto (Mc. 6, 8ss). ¿Nada más? Claro, no hay que leer todo al pie de la letra y ser fundamentalistas, pero resulta que es un mandato divino y si no le obedecemos a Dios… ¿entonces qué?

Lo que tengo es para ponerlo al servicio del otro. Lo que Dios me ha dado debo compartirlo, no guardarlo para mí. (Cf. Mt. 25, 14-30). Claro está, estos textos aplican para cristianos de verdad. No olviden el evangelio de Mateo: «no se puede servir a dos amos» (6, 24).

Segundo, no veo por qué hay que discriminar a la comunidad LGTBI, ellos son personas comunes y corrientes, no son ningunos enfermos ni pecadores, como mal se les ha tildado desde la alta jerarquía de la Iglesia. Al igual que nosotros merecen respeto y amor. Jesús dijo que debíamos amar a Dios y al prójimo (Lc. 10, 27ss). Ya lo dice la canción: «amémonos de corazón, no de labios ni de oídos». Hay que acogerlos no discriminarlos, ¡ah! Y haciéndolo de verdad, no porque nos «toca».

Tercero, debemos aceptar a la mujer en el sacerdocio, ella fue sacada del costado (Gn. 2, 21, o sea de un lado) del hombre, no del pie, ni de la cabeza, para que no fuera inferior ni superior, sino igual al hombre. Ángel García Rodríguez, un sacerdote católico, fundador de una ONG (Mensajeros de la Paz), dice: «no hay ni una sola razón para dejar fuera del sacerdocio a la mujer». Y no solo él, hay unos tantos más, solo que si un sacerdote dice esto a la luz pública será marginado por sus hermanos sacerdotes y hasta parte de la sociedad lo tildará de sacrílego, hereje, etcétera. 

Por ejemplo, al padre Roy lo excomulgaron recientemente por apoyar esta idea de igualdad. (Lea aquí la noticia http://xurl.es/v6v1s ).

Cuarto, el celibato, ¡ay! de este bendito sí que se ha hablado y no me extiendo, solo cito a Juan Pablo II: «el celibato no es esencial para el sacerdocio». No es «una ley promulgada por Cristo». (Aquí hay más sobre el celibato http://xurl.es/vvetz ). Bien lo dice José María Díez Alegría (teólogo): «El celibato en la Iglesia Católica, tal como está, es una fábrica de locos». Si la Iglesia sigue a Cristo como modelo célibe, ¿por qué no sigue a Cristo como pobre?
  • Entonces, mi postura es que el Vaticano renuncie a sus riquezas, no para que dejen o dejemos de criticarlo, sino porque es mandato divino, que vivan como Jesús de Nazaret, no como monarcas.
  • Mi postura es que se acepte a la comunidad LGTBI, que no haya discriminación alguna.
  • Mi postura es que la mujer pueda ser sacerdotisa, por el «simple» hecho de ser igual al hombre.
  • Mi postura es que el celibato sea opcional, porque Jesucristo no lo instituyó y porque la Iglesia así como lo «impuso» lo puede quitar. No es un dogma. Pío XI dijo: «el sexo puede ser bueno y santo».
Concluyo citando al gran obispo Pedro Casaldáliga: «no callen, tengan sentido común, justicia  y humana fraternidad». Porque sé que muchos me criticarán, aun sin argumentos válidos, pero lean bien, utilizo citas bíblicas.

Y ¿cuál es su postura?...

PD: hay temas más sensibles como el aborto, el matrimonio gay, la fecundación in vitro, que la Iglesia rechaza rotundamente, pero que parte de la sociedad avala. Después hablaré de ellos. Y hasta del «voto católico».

2 ene 2013

El poder (mandato)

Etimológicamente el poder es la facultad de alguien para ejercer dominio sobre algo, bien sea cosas, bienes o personas. En este caso nos centraremos en el poder político, sabiendo que, hay otros tipos de poder: eclesiástico, económico, social, etcétera.

El poder político es sin duda el más codiciado por personajes poco conocidos, conocidos o muy reconocidos públicamente, principalmente de esferas ricas de una sociedad. Es este -podemos decir-, el culmen de una vida suntuosa de dichos personajes. Pero ¿por qué querer una persona más que servir? (Me refiero a las tajadas que se sacan del mismo). Tal vez la excusa perfecta es «ayudar» al otro, al desfavorecido, oprimido, pobre, al que no tuvo la misma suerte que él.

Sí, las ganas de «servir», o tal vez -como en la mayoría de casos-, es el camuflaje perfecto para llegar al poder. ¡Claro! no vamos a hacer campaña para un poder jerárquico diciendo que nos vamos a enriquecer, obvio no. Tendremos que mentir para alcanzar ese objetivo. Diga usted lo que realmente quiere hacer y/o cambiar, que quiere igualdad para todos, y verá que los poderes absolutistas no lo dejarán escalonarse en la cima, en cambio, prometa cosas que «convendrán» a la ciudadanía, haga negocios por debajo de la mesa, hágase amigo de los «duros» y así lo elegirán.

Mientras una minoría se mofa de los ingenuos electores que creen que ha llegado (¡por fin!) el mesías, y que con él ha llegado el cambio que se necesita, es utópico, irreal. ¿Por qué? porque sencillamente el cambio lo hacemos todos, no uno ni unos cuantos, se necesita al menos la mitad más uno para que algo funcione bien y así lograremos la mayoría para que las cosas sean brillantes, porque para que algo funcione mal basta unos pocos.

Y si alguien llega al poder para satisfacer (o calmar) las necesidades del otro, ¿por qué las olvida? Es vistoso que alguien que está de mandatario (mandar) en un cargo público nos «debe» servir, pero irónicamente la mayoría termina sirviéndole a él y no como debería ser. ¿O cuándo ha visto usted a un político, el mismo que lo visita en elecciones y le lleva «comidita» o al menos palabras de aliento (de enredo, más bien), y es elegido, atendernos con la misma «dulzura» y «amabilidad» de antes? ¡No, es una gran mentira, todo está tras una cortina!

Los políticos (la mayoría), solo quieren enriquecerse con el dinero del pueblo, ayudar a sus compinches (los que con dinero lo ayudaron a subir), quieren oprimir más al que les sirve, no quieren su bienestar. Ricos más ricos y pobres más pobres. ¿O cuándo usted ha visto a un político preparándole una comida a su empleada doméstica? Aquí no todos somos iguales, para los políticos hay personas que valen más que otra.

Si un político fuera honesto sería un líder social y nada más. Un luchador de la clase baja, del pobre para el pobre. Alguien que le interesa el bien común no solamente el suyo o de los suyos. No ambiciona con fastuosidades terrenales, quiere vivir bien siempre y cuando los otros (todos) vivan cómodamente.

Bien lo dice Leonardo Boff: «mientras exista un solo oprimido en el mundo, vale la pena luchar por él». Y eso hace un líder social, y es lo que no hace un político. Repito: son escasos los políticos honestos, pero los hay. En Colombia se cuentan con los dedos de las manos de Germán Vargas Lleras.

Entonces, el poder político termina siendo, a fin de cuentas, una acomodación estrato-social y no un cargo público servil al otro; servidor.

La política no es mala, es ilógico pensar eso, nunca lo he dicho ni escrito, si así lo fuera no existiría; los malos son los políticos. Y recuerden: «El poder no cambia a las personas, solo demuestra quiénes verdaderamente son».

19 dic 2012

El buey y el asno

Dado a la polémica que generó NO el libro del teólogo Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI), sino los medios de comunicación que nos «informan» sobre lo que pasa en el mundo, decidí escribir este post sobre el buey y el asno.

El pasado mes de noviembre el Papa Benedicto XVI lanzó su nuevo libro en una trilogía que escribió sobre Jesús, el cual empezó desde que era cardenal, titulado: La infancia de Jesús. Desde ese mismo instante (del lanzamiento) los medios internacionales estaban a la expectativa del qué iba a decir el teólogo Joseph Ratzinger en el cual se pudiera polemizar o escandalizar cualquier verdad de fe (dogma católico).

Y claro, como son los medios nos «informaron» que el Papa había sacado al buey y el asno del pesebre, basándose en unas líneas que había escrito: "En el Evangelio no se habla en este caso de animales" (p. 76), y ¡boom! los medios tergiversaron el mensaje del teólogo Ratzinger. El Papa no dijo nada que no estuviera en la Biblia, se basó en ellas (las Escrituras), principalmente en los evangelios que hablan del nacimiento del Señor (Lc. 2, 4-14 y Mt. 1, 18-25). En estos dos textos no se habla de ningún animal, por eso el Papa escribió el texto «polémico».

Recordemos que, como lo hablé en mi post anterior ¡Navidad! ( http://xurl.es/1mj8c ) el pesebre se inició en 1223 en Greccio, con san Francisco de Asís, inspirado según Tomás de Celano en su viaje a Tierra Santa y en Santa María la Mayor. En este caso, Francisco y otros frailes celebraron la Eucaristía, tomando el lugar del niño Jesús (su puesto) como «altar donde se ofrecería el verdadero pan bajado del cielo» (La infancia de Jesús, p. 75). «En esta misa, Francisco participó como diácono en donde proclamó el evangelio cantado e hizo la homilía, pero no predicó con una exposición doctrinal, sino con una representación del nacimiento» dice Leonard Lehmann.

Retomemos, El País de España, uno de los medios de comunicación más leídos en el mundo publicó una columna donde dice: “el Papa afirma que no había ni mula ni buey en el portal de Belén” ( http://xurl.es/gfu39 ) y en Colombia, El Espectador: “la mula y el buey no van en el pesebre” ( http://xurl.es/byrj7 ). Pero, lo que ignoran es que san Francisco, haciendo énfasis en el trasfondo de la hermenéutica bíblica, utilizó el libro de Isaías (1, 3) para «acomodar» en el nacimiento al buey y el asno: «el buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño». Il poverello de Asís hace -humildemente-, la interpretación del profeta y coloca a estos dos animales, que representan la humanidad compuesta por judíos y gentiles (traduciendo -coloquialmente-, católicos y no católicos; creyentes en Cristo). Al fin y al cabo la salvación es para todos, aun para los que no creen en Dios.

El Papa llama (al pesebre) como un lugar indigno (p. 74) por ser un lugar poco acogedor, pero él (Papa), en su sapientia summa recalca: “ninguna representación del nacimiento (pesebre) renunciará al buey y al asno” (p. 77). Nunca dijo que había que sacarlos todo fue un malentendido (con intención*) de los medios de comunicación -quizás-, por hacer quedar mal al Papa. Juzguen ustedes.

En conclusión: el buey y el asno se quedan en el pesebre.

9 dic 2012

¡«Muy» católico!

Probablemente usted haya escuchado esta expresión: "muy católico". El catolicismo es una de las religiones con más seguidores en el mundo, es la fundada por Cristo en Pedro, el Apóstol, fundamentados en la cita evangélica Mateo 16, 18. Es esta -quizás-, la perícopa más cuestionada por los teólogos cristianos. Pues unos dicen que la roca es el mismo Cristo y no Pedro; contrario a lo que establece la Iglesia apostólica.

Bueno, ¿y qué significa ser católico? «Sencillamente» seguir a Jesús y hacer lo que él hizo, basándonos fundamentalmente en las buenas obras y el amor al prójimo (Jn. 13, 35; Mt. 22, 37ss). Seguir significa ir después de, continuar, imitar, profesar, ir en compañía. El camino hacia Jesús es pedregoso, no es nada fácil, pero es muy satisfactorio y aunque poco fructífero (por la entrega de corazón) los frutos que nacen de aquel seguimiento son de corazón.

De nada sirve «amar» y «seguir» a Jesús de labios y no de hechos. Es un testimonio vacío, simple, despreciable. No sirve tener fe y no hacer nada más, eso, amigos, es una fe de carboneros: creer por creer. ¡No! a Jesús se le sigue bien o no se le sigue. En los comienzos del cristianismo la gente quedaba sorprendida por la vivencia entre sí de los cristianos, decían: "¡mírenlos cómo se aman!". ¡Eso es de admirar! Además, eran fieles en conservar la enseñanza de los apóstoles (lo que enseñó el Maestro), en compartir lo que tenían (lean bien: COMPARTIR LO QUE TENÍAN, no las sobras), en reunirse para partir el pan (eucaristía) y en la oración (Hch. 2, 42). ¡Qué bellas palabras las de Lucas, pero qué, eso quedó atrás. ¡Y sí, generalizo!

¿Por qué quedó atrás? Porque obviamente eso debe hacer un cristiano, un católico (universal, o sea, dado a todos). ¿No creen ustedes que un católico debe seguir «todo» eso? Estoy seguro que si se quiere seguir fiel y rectamente al Nazareno, sí. Pero, ¡cómo nos cuesta! Por eso pongo en comillas («») el muy.

Nadie es «muy» católico, sencillamente se es católico o no se es nada. "Lo que es bueno es bueno, lo que es malo es malo". Pero OJO, así como se es católico se es fanático. ¿Fanático? Si, fanático es aquel que no le gusta que le digan nada, aun sabiendo que le dicen la verdad. La gente se siente aludida cuando se les habla de las injusticias que las religiones cometen en el mundo. Es injusto, un judío que profesa su religión tiene que cumplir 613 leyes y las cumple y es judío y un cristiano (católico) solo debe cumplir una (amar) y no lo hace y lo llaman cristiano. ¿No es eso injusto? Injusto porque hasta el mismo Jesús aceptó las críticas, pero supo responder con argumentos no con palabras huecas (Lc. 5, 30-32).

A la madre Teresa de Calcuta una vez le preguntaron: ¿cuántos cristianos cree que hay en el mundo? y ella respondió jocosamente: eso solo lo sabe Dios. El periodista insitió, ¿madre, usted cuántos cree que hay? ella respondió con un un silencio rotundo. O sea, algo está mal. ¿Qué está mal? que de mil millones de cristianos son escasos los de verdad, no es que seamos malos, no digo eso, solo que ser cristianos nos quedó grandes, porque simple y llanamente imitar al pobre de Nazaret nos es casi que «imposible» (entre comillas, porque sí se puede ser cristiano, pero no «muy»).

Por eso, no haga como la señora de la canción de Arjona: "hablaba de amor al prójimo y me ponchó 100 pelotas" (Jesús es Verbo no sustantivo), le creo a Ricardo porque infortunadamente es verdad; "predicamos, pero no aplicamos".

Un cristiano de verdad debe escuchar a sus hermanos homosexuales, acogerlo no rechazarlo, debe parecerle normal no un enfermo, debe ayudarlo no ignorarlo. Si usted es cristiano y rechaza a uno de estos ¿de qué le sirve? Jesús -estoy seguro-, no los rechazaría. Es más, hace mucho tiempo existen los homosexuales, probablemente en el tiempo de Jesús había, y nunca se ha leído que los haya rechazado.

Nunca diga como aquel no católico (mal llamado evangélico), que se fue de la Iglesia para «cambiar» su vida: "es que cuando yo era católico era un borracho, era lo peor", ¡no, es mentira! Un católico cumple lo que hizo y predicó su Pastor (Cristo). No es que porque sea católico tiene derecho a embriagarse, a pegarle a su mujer, a hacer daño a la sociedad. ¡Qué brutalidad! Es un horror decir que se es católico así y creer que borramos el pecado porque solo vamos a misa. Ahora bien, un católico debe seguir, por antonomasia a Cristo, no al cura de su parroquia, porque es muy probable que este último sea un pecador, pues es humano, por eso el mejor y único ejemplo de un cristiano es Jesús, nadie más, ni siquiera el Papa es modelo a seguir.

Por eso, si usted se considera católico (o va a misa y ya; es «católico»), siga a Jesucristo y sus enseñanzas. Ore como él lo hacía. Viva con fervoroso amor al prójimo y tenga su conciencia limpia, tranquila, sin pecado y así, seguramente se ganará el Reino de los cielos. Recuerde: es católico (de verdad), no del montón, ni tampoco «muy» católico.

Concluyo con estas palabras de Alfonso Llano Escobar SJ.: "Jesús no falla, no defrauda, no castiga, no traiciona. Como cristianos somos seguidores de una persona encantadora; Jesús de Nazaret, no de una institución". 



30 nov 2012

¡NAVIDAD!

Todo se remonta al s. IV, donde surgió la fiesta de la "Natividad (nacimiento) del Señor Jesús". Unos hablan de que esta fiesta antiguamente era pagana, y que los cristianos la acomodaron como tal para atraer más a sus fieles y dar -en el calendario gregoriano-, una fecha específica para el nacimiento de su Salvador.

En realidad, son suposiciones, tradiciones que surgen a lo largo de la historia. También se dice que en varias culturas, en el mes de diciembre celebraban la fiesta de su dios el sol, el que los iluminaba y guiaba en su camino.

Pero miremos, si fue o no «acomodada» por los cristianos, esta fiesta (25 de diciembre), es la fecha más importante para los mismos, porque listo, Jesús murió en una cruz y padeció toda clase de torturas y resucitó, pero tuvo -obviamente-, que nacer, y para los padres, el día más importante de sus vidas es cuando nace su hijo. Y claro, todo cristiano debe alegrarse ese día; el onomástico de su Mesías.

Ahora bien, ¿qué significa esta fiesta? Cerca de mil millones de personas en el mundo la celebran, aunque no todos con el sentido original; el religioso. Podríamos decir: ¡mutó la fiesta! Ya no es importante adorar aquel nacimiento, y más que eso, el hombre que nació, aquel que transformó el mundo. Sino que es "importante" repartir regalos en nombre del mismo, su natalicio está pasando de una forma pagana y mundana a un segundo plano.

Celebrar el nacimiento de Jesús es aprovechar para estar en familia, compartir, disfrutar, estar con los seres este día, pues muchas veces por circunstancias de la vida, nos dispersamos. Listo, excelente idea, pero ojo, eso no es todo, es ver en aquel hermano que no tiene nada, el rostro de Dios, ayudarlo, hacer un gesto de caridad, escucharlo, visitarlo, sacarle una sonrisa. Hay gente que se está "muriendo" de soledad y es menester hacer algo por ellos. Son gestos que no empobrecen a nadie, al contrario, enriquecen al que lo recibe, porque, aunque usted no lo crea, una sonrisa y tiempo sacado del alma (como nos la pasamos "tan" ocupados), valen más que un mercado de cien mil pesos, el cual das (sin juzgar) solo por "cumplir" con tu deber como cristiano o humano, porque crees que debes ayudar, no porque nace hacerlo.

Jesús nació en un pesebre, con un gran gesto de humildad, «siendo rico se empobreció, para enriquecernos con su pobreza». Recordemos que en un establo (pesebre), no solo están los animales, también está su estiércol, ¡imagínense!, pudiendo haber nacido entre el oro de ofir, nace en la pobreza extrema, signo del desprendimiento y señal del ser preferido; el pobre. Aunque se diga que Dios olvidó a los pobres, por el sufrimiento que estos padecen.

Si hubo vacas, bueyes, pollos, gallinas, cerdos, caballos, si los guió o no una estrella, si eran 3 o 4 los reyes magos, no importa, lo realmente importante es que desde que nació se esperaba que naciera en el palacio del rey, y vean donde lo hizo. ¡Quién iba a pensar que aquel niño frágil, acompañado de su madre biológica y su padre adoptivo, sería quien revolucionara el mundo!

Recordemos que el origen del pesebre se remonta a la época del gran «pobrecillo de Asís» (San Francisco). Él fue quien inició esta gran "hazaña" en el s. XII.

El árbol, las luces, san Nicolás (papá Noel), etcétera, etcétera, etcétera, son símbolos añadidos, no quitan ni elevan la fe en Jesucristo. Eso, en muchas ocasiones, no hacen parte más que del consumismo parafernalio que vacía los bolsillos de los creyentes.

Entonces, no basta con compartir entre nosotros (los mismos de siempre), comer hasta que no nos quepa más, ingerir licor hasta perder la conciencia; ¡no! En esta fiesta, ayudemos al que lo necesita; al pobre, al niño, como lo haría Jesús de Nazaret (ellos son sus preferidos). Eso es Navidad, eso es celebrar el nacimiento del Hijo de Dios, eso es conmemorar el gran día en el que habitó el Redentor en la tierra.

Si usted cree en Cristo y se olvida del prójimo, créame: ¡no está haciendo nada!