19 jun 2014

Si soy profesor de su hij@

He sido un crítico acérrimo de la educación tradicionalista, convencional, retrógrada, bancaria o como la quieren llamar, al fin y al cabo, esa forma de enseñar es perjudicial para el conocimiento de los estudiantes y, por supuesto, para el progreso de un pueblo o país. Este es un problema serio en nuestra Nación, entre muchas otras cosas, porque no se invierte lo necesario para tener calidad (en infraestructura e instrumentos que motiven un conocimiento académico) y en la baja preparación de los docentes.

Sin embargo, para no aburrirlos, aquí traigo unas propuestas por si algún día soy profesor o facilitador en la educación de sus hijos.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle a repetir que la eme con la a es ma, pero sí a saber que nuestra má es la más importante de la familia.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle a sumar, restar, multiplicar o dividir, pero sí a que tenga en cuenta para qué sirven estas cuatro operaciones básicas y que son elementales en la vida del ser humano.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle que hijueputa es pecado o grosería, pero sí a compartirle que las cosas aparentemente malas son más escandalosas que las verdaderamente malas.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle que Hidrógeno, Helio, Litio, Berilio, Boro (momento, ¿qué es boro? ¡Juemadre, me robaron!) son los primeros cinco elementos químicos de la tabla periódica, pero sí a enseñarle que los elementos químicos son para ellos: los químicos.

Si soy profesor de su hijo, prometo no dejarle esas güevonadas de Baldor, pero sí a enseñarle que ese man estaba muy aburrido cuando nos quiso joder la vida.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle que si nos portamos mal se irá al infierno, ¡no!, mentiras no enseñaré. En cambio le diré que todo acto bueno, tiene consecuencias buenas.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle dónde queda el Golfo de Morrosquillo, pero sí a hablarle del gran libertador Simón Bolívar.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle a colorear ni a enseñarle a dibujar, pero sí a que experimente su arte con las paredes del salón y los instrumentos musicales.

Si soy profesor de su hijo, prometo no decirle que él (o ella) es el futuro del país, sino a hacerle caer en la cuenta que es el dueño de sus sueños, y el motor del tiempo presente.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle contenido temático, pero sí a mostrarle que él (o ella) es la inspiración propia de crear nuevos conocimientos.

Si soy profesor de su hijo, prometo no joderlo por cómo se vista, por su corte de cabello o sus medias tobilleras, pero sí a enseñarle que hay personas que los necesitan afuera y que por ellos vale la pena la espera.

Si soy profesor de su hijo, prometo no enseñarle que tiene que ser tratado como rey, príncipe, reina o princesa, sino a ser un luchador o luchadora, corajudo y revolucionaria, batallador y liberadora, que él (o ella) tiene el cambio en sus manos y que la monarquía es lo peor que le ha pasado a los pueblos.

Si soy profesor de su hijo, prometo no ser el mejor ni el único, pero sí el gran ejemplo que necesite, el guía, apoyo, facilitador, educador, maestro y, sobre todo: el amigo que necesita, pues “Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión” (Paulo Freire).

Y, si soy profesor de su hijo, sea usted también el profesor que él (o ella) necesita. La educación la hacemos todos.

¡Vamos por la libertad de la educación,
por una pedagogía de la esperanza que libere al oprimido!

8 jun 2014

Así no es, doctora Clara López

Doctora Clara, yo creo en su política, en su profesionalidad, en su carácter de mujer firme y valiente, conocedora de los problemas del país y de querer cambiar esta realidad que día a día nos atemoriza y nos lanza al abismo sepulcral. Respeto su decisión de votar por la paz. Recuerde que usted como candidata a la Presidencia dijo que la paz debe ser una política de Estado y no una promesa electoral en la cual se escudan los políticos para ganar adeptos.

No sé cuál sea su propósito y no la juzgo, pero hacerle campaña, sí, eso está haciendo al Presidente Santos, va contra los principios del Polo Democrático, va contra lo que usted ha promovido en su vida política. Ya cayó en esa ambigüedad. Y creo que no es justo para los que confiamos en usted. Una cosa es apoyar con el voto, otra muy distinta es hacer campaña a un oligarca neoliberal que entrega el país a las multinacionales, que tiene en la quiebra al campo, que hace de la educación un negocio y no un derecho y tantas otras cosas que usted sabe. Así no podemos.

Mientras sectores de derecha y de ‘izquierda’ han criticado al senador Robledo por ejercer su ejercicio democrático de votar en blanco, muchos (que curiosamente llaman sectario al susodicho) le hacen matoneo virtual, en medios de comunicación y en persona. Así no es, doctora Clara López. Usted pudo tener su esguince político, sin embargo confío en su talante, pero así no se puede.

¿De cuándo acá votar en blanco es estar de acuerdo con X o Y candidato? Eso jamás lo había escuchado. Esta locura solo ocurre en Colombia. Decir que Robledo se alió con Uribe para poder hacerle oposición es lo más ridículo que alguien puede expresar en pre de los comicios más importantes del país. Afirmar que Robledo solo se preocupa por él es ilógico y no va con los ideales que tanto lo han identificado y que, además, ha defendido a favor del pueblo menos favorecido, del pequeño productor y de los que no tienen voz, para que no sean vulnerados sus derechos.

Uno puede apoyar las negociaciones de La Habana, pero no así, doctora Clara López. Es cierto que ya nos cansamos de tanta violencia y que esta guerra tiene que acabar. Pero queda el Eln, las Bacrim, la delincuencia común, las Águilas negras. No, esto aquí no termina, la paz la hace el pueblo y los indignados por las ‘proezas’ que han hecho los mandatarios que solo les interesa el bien de ellos y unas pocas familias ricas, dueñas de la Nación.

Yo no me imagino la lluvia de críticas que le van a caer en uno o dos años. Es inútil apoyar a alguien con el que siempre hemos discrepado. Aunque urge la necesidad del fin del conflicto de esta guerrilla, no podemos entregarnos en bandeja de plata y luego seguir criticando al Gobierno. Es una falacia. Y aclaro: votaré por la paz, pero no le hago campaña a ninguno de los dos candidatos. Caería en el error intransigente de creer que hay un mal menor.

1 jun 2014

¡“Se va como una moto”!

¡Espectaculares, fenomenales, monstruosos estos ciclistas colombianos! Quién iba creer que estos escarabajos iban a ganar semejante carrera la que es el Giro de Italia. Quién pensaría que dos cafeteros serían los grandes triunfadores de una de las mejores competiciones ciclísticas del mundo. De pronto ni nosotros lo pensamos, creímos, seguramente, que iban a ganar etapas, pero no el Giro. ¡Esto es enorme, descomunal!

Sí, lo de Nairo Quintana y Rigoberto Urán no tiene comparación, un campesino y un chancero, hacen lo que en Colombia es difícil de soñar y lograr, vencer a las grandes maquinarias (ellos le ganaron a esos 'invencibles' y competitivos europeos), nos enseñan que sí se puede ser los mejores, pero solo lo lograron con disciplina y perseverancia. Nadie les regaló nada. El triunfo cuando huele a sudor y lágrimas es mucho más satisfactorio. Ellos nos devuelven la fe de creer en este cuento que se llama Colombia.

Aquí resalto algo muy bonito que pocas veces se ve en un gaucho, sí, un argentino, Mario Sábato, ese señor que narró todo el Giro por ESPN, ese que nos hacía emocionar cuando un escarabajo salía en la pantalla. Ese mismo que narraba: “Se va como una moto”, nos entusiasmaba como ‘Naironman’ y ‘Rigonator’ (como se conocen ahora a nuestros ciclistas). Mario decía: “Go, Rigo, go. ¡Vamos colombianos, vamos Latinoamérica!”. Sin Mario, la carrera hubiera sido simple. Él mismo dijo: “Es el día de encanto para el deporte colombiano”. Ni la Copa América ganada por la Selección en el 2001 fue tan emocionante.

Este día debe ser recordado por todos, debemos superar el 05 de septiembre del 93 y recordar con más gloria el 01 de junio de 2014. Sí, cambiar el día que el fútbol le ganó a Argentina, por el día que dos colombianos vencieron a los mejores pedalistas del mundo. ¡Qué gladiadores!

Si usted escuchó una narración de Sábato, debe saber que esa alegría, ese entusiasmo, ese júbilo, ese orgullo patrio que siente un argentino que no es colombiano es enorme. Eso necesitamos: pedalear en nuestra vida como Nairo, Rigo y el Team Colombia, y poner el alma a lo que hacemos como Mario Sábato. ¡Gracias, muchachos! “Suenen las cumbias, suenen el vallenato, que Colombia es el mejor”, dijo Mario.

13 abr 2014

Llega Semana Santa y...

En estos días se llenan las parroquias e iglesias del mundo católico, curiosamente, para estas fechas muchos son católicos. Qué bueno, yo también lo soy, pero ¿somos católicos de verdad? ¿O solo de Semana Santa y Navidad? Alimenta el espíritu y enriquece el corazón, buscar a Dios, orar y pensar en el gesto que Jesús hizo por nosotros; inmolarse en una cruz para salvarnos del pecado, del egoísmo y de la envidia que nos destruye como seres humanos. Porque, aunque usted sea una denominación o religión diferente, crea o no en Cristo, él se entregó por la expropiación de nuestros pecados. Los de todos.

Me viene a la mente algo que siempre he preguntado, si en la Semana Santa renacemos y hacemos compromisos en cuaresma, en el Triduo pascual (Jueves, Viernes y Sábado santo) y, supuestamente, vamos a ser hombres y mujeres justos, de acuerdo al Evangelio, ¿por qué seguimos así? La respuesta, para mí, la da José Antonio Pagola (teólogo español): "Admiramos al crucificado, pero ignoramos a los que están crucificados (pobres, desprotegidos, oprimidos, sufrientes, dolientes, marginados)". ¿Acaso no es verdad?

Estos días, que llamamos Semana Santa (que es la Mayor semana de todas) por los acontecimientos tan importantes que conmemoramos nosotros los cristianos, la pasión, muerte y resurrección del Señor. Vale la pena preguntarnos, ¿es nuestra fe testimoniada y vivida de acuerdo al mensaje evangélico del Nazareno? Él, que luchó por los más desprotegidos de su época (pobres, niños y los enfermos) y nos mandó que hiciéramos lo mismo, ¿lo hacemos?

Porque, claro, es bonito ir a una iglesia y tener ese recogimiento que encontramos en Dios, alabarle, cantarle, escuchar y meditar su Palabra; es loable, nos da un gozo que no encontramos en otra acción humana, pero, no basta llenar los templos estos días, pues lo dice claro un mártir de nuestra era: "Una religión de misa dominical, pero de semanas injustas; no agrada al Señor". Mons. Óscar Romero.

Los cestos de las parroquias se llenan, damos ofrendas y limosnas. Muchos dicen hacer “ayuno” dizque porque no comen carne, en cambio se tragan una cachama de una libra, con ensalada, plátano, yuca, arroz y sacian el apetito famélico ¿y los pobres? Asistimos una hora (hasta más) a nuestros oratorios, santuarios y capillas, pedimos por la justicia y la paz del mundo, pero un habitante de calle pasa por nuestra casa, mientras comemos nuestros manjares, pidiendo algo de comer y somos tan descarados que decimos: “no hay nada”. ¡Por favor, qué clase de cristianismo es ese!

Estos días de reflexión espiritual, queremos ver a Dios, y en la mayoría de veces no sabemos dónde encontrarlo (a parte de las iglesias), pues bien; Dios está en ese que mendiga comida, en ese hombre o mujer que pide a gritos ayuda y que muchas veces ignoramos, en los niños, en los enfermos, en los oprimidos, en todo aquel que despreciamos. Ahí está Cristo, ahí está Dios.

Como anhelamos estar con Dios, que sea del todo y auténtico aquello que deseamos manifestar, es claro, lo recalca el obispo salvadoreño: “La religión no consiste en mucho rezar. La religión consiste en esa garantía de tener a mi Dios cerca de mí porque le hago el bien a mis hermanos” (Óscar Romero). Esos hermanos que son  el pobre, el oprimido, el rechazado, el abandonado, el marginado, el violentado, el abusado, el habitante de calle, el enfermo, el abuelo, el joven, el niño, el indígena, el campesino, el blanco, el negro, la prostituta, el gay, el estudiante, el profesional. Qué bueno es vivir estos días siguiendo esta tradición católica, no obstante, si nos olvidamos de ellos, será en vano cualquier acto popular de fe que vivamos.  Lo dice la Biblia: “Una fe sin obras, es una fe muerta” (Stg. 2, 26).

2 abr 2014

Por qué votar por Clara López

Es común escuchar y leer comentarios de colombianos indignados justificando el mal gobierno de nuestros presidentes, pues dicen: “Eso es lo mismo, al fin y al cabo siempre van a robar”. “¡Eso no hacen nada por el país!”. “Lo único que quieren es robar al pueblo, nada más”. Bueno, y con toda esta triste historia que tenemos en Colombia, son válidas y aceptables sus premisas, pues la conclusión es la misma. Cada vez estamos peor. ¡Qué infortunio!

Yo los entiendo. El ruego es de más de 30 millones de compatriotas. No aguantamos más. Colombia rompe récords en pobreza, en desempleo, en minas antipersona, en desplazamiento, en educación paupérrima, en violencia infantil y contra la mujer, en desigualdad, y por supuesto: en injusticia. Queremos visitas de extranjeros y que se lleven la mejor imagen de nosotros, claro, si van a los mejores hoteles, a las tierras afrodisíacas, a las islas suntuosas. La imagen es positiva, y como en esos lugares lo que importa es el dinero que se deje, se trata bien al turista. Obviamente la característica principal de nosotros los cafeteros es la amabilidad y simpatía con los que vienen de afuera. Pero, ¿y con los nuestros?

El asunto es que nosotros mismos nos clavamos el cuchillo, teniendo por quien votar y elegir a una excelente persona a la presidencia, para que cambie el rumbo de este país; no lo hacemos. Ahora que se repite la historia, que estamos a punto de salvar a Colombia o de terminar de hundirla, tenemos la oportunidad más que nunca de darle un giro de 180° a este país, dizque del Sagrado Corazón.

La mejor propuesta que tenemos (y es que no creo que haya otra buena, más con los 3 candidatos que tiene Uribe Vélez: Martha Lucía Ramírez, Óscar Iván Zuluaga y Enrique Peñalosa). OJO: son 3 sus candidatos.Y el actual Presidente y candidato, que por las sendas del neoliberalismo tiene abarrotada a la Nación en un océano de desbordamientos apolíticos y desagradables (mencionados arriba). Es hora de ser sinceros con nosotros mismos y con los millones de colombianos que esperamos el cambio, que anhelamos unas regiones prósperas y agradables, porque: ¡Colombia sí tiene arreglo!

Puede sonar profético, pero no lo es: Clara López en coalición con la compañera Aída Avella, del Polo Democrático Alternativo y la Unión Patriótica, tienen la llave, junto con su equipo de asesores, para sacar a Colombia del abismo donde está. ¡Sí podemos resurgir! ¡El cambio es ahora! No podemos seguir votando por los mismos y ahogándonos nosotros mismos, sabiendo que tenemos con qué progresar. Es que, creo que no queremos salir de esta. Ellas y los que confiamos en su ardua labor, nunca ofreceremos nada a cambio por un voto (como ya es común y “normal” en los comicios electorales). Clara y Aída, sin duda alguna, son la mejor opción presidencial que se nos puede presentar en esta ocasión.

Cuentan con el apoyo, por si fuera poco, del mejor senador de la República y el congresista con más votos en las últimas elecciones; Jorge Enrique Robledo. También, con los dos mejores representantes a la Cámara del país: Germán Navas Talero e Iván Cepeda Castro. O sea: equipo hay. La calidad es segura y firme. Las hojas de vida de Clara y Aída son intachables, perseguidas políticamente y en el caso de Avella, exiliada política, con un recién atentado contra su vida. ¿Por qué sería? Porque ellas traen el cambio. No hago analogía mesiánica, pero traerán la salvación, es fiable y necesario cederles el turno a ellas.

Los ejes fundamentales de Clara y Aída están basados en la: Paz, democracia, soberanía social y justicia social. Un plan transversal y congruente a la realidad social e injusta en la que estamos.

Entre muchas otras, ellas proponen:
  • ·        Educación gratuita y de calidad.
  • ·        Educación superior gratuita con calidad e investigación.
  • ·        Reducir la importación y aumentar la exportación (agro).
  • ·        Revertir los TLC.
  • ·        Reformar el sistema de salud (para todos, no para uno$).
  • ·        Empleo digno (pleno empleo, mejorar condiciones de vida).

(Para mayor información recomiendo visitar: @ClaraPresidente, @ClaraLopezObre y @AidaAvellaE. Y en las páginas web: polodemocratico.net y wp.claralopez.org. Donde encontrarán su amplio plan de gobierno si llegaran a ser elegidas Presidenta y Vicepresidenta de la República).

Por supuesto, yo creo que es indispensable conocerlas y no juzgarlas por ser de izquierda. Es cierto, las guerrillas del país han marginado la clase política socialista y siempre nos dicen guerrilleros (Recomiendo leer mi post: Soy de izquierda, no de las Farc http://xurl.es/qsejf). ¡Qué bestialidad este parangón! No lo somos, a diferencia de muchos colombianos, reconocemos lo mal que está el país, pero que, a su vez, somos consecuentes de que sí tiene arreglo y representados con estas dos mujeres valerosas y corajudas, podemos lograr el cambio. Necesitan el voto de confianza, no en ellas, sino en el país. Los más desfavorecidos la necesitan. Ya el capitalismo, como bien sabemos, han pasado y regalado esta tierra a los ricos, arrebatémoselo; nos pertenece. Ellos lo enmugraron; ¡limpiémoslo! Sí podemos, hay con quienes.

Clara ha dicho, para terminar, algo verdadero y creíble, tiene una petición: “Denme cuatro años y les dejo la casa en orden”. Y le creo, pues las mujeres, que son más juiciosas que nosotros los hombres, más guapas y sinceras, tienen la capacidad, pero necesitan el poder para hacerlo. No es misógina la frase, no, pues miremos la casta política de varones presidentes que hemos tenido: ¡volvieron fiesta el país! El turno es para las mujeres. Yo les doy mi confianza.

Sé que no me van a dar progreso a mí, lo darán a millones de compatriotas. Este será el gobierno de la verdad, el de todos, el pobre, el oprimido, el rechazado, el abandonado, el marginado, el violentado, el abusado, el habitante de calle, el enfermo, el abuelo, el joven, el niño, el indígena, el campesino, el blanco, el negro, la prostituta, el gay, el estudiante, el profesional e inclusive el gobierno que acoja a los de oposición. ¡Todos, por un país mejor!


Por eso, hago la invitación a votar este 25 de mayo por las mujeres, vota por el 01: Clara López y Aída Avella, la mejor fórmula presidencial.

22 mar 2014

¿Dónde está Dios?

Sin duda alguna está será una gran incógnita por mucho tiempo. Un misterio absoluto. Así que, cualquier afán de querer ‘demostrar’ dónde está Dios es mero populismo y doctrina falsa. A la mayoría nos han enseñado que Dios está arriba, en el cielo, en todas partes, en el corazón. Lo más paradójico: “A Dios nunca lo ha visto nadie” (1 Jn. 4, 12). Pues, dice el profeta: “Es un Dios invisible” (Is. 45, 15). Ven, ya empieza a enredarse esto: ¿no es que está en el cielo?

Con esto no quiero hacerle perder su fe, claro que no, fe indudable que poseemos muchos. Pues esa fe es la que nos mantiene como creyentes, fieles, adoradores del Dios que no vemos, pero sí sentimos. Dice el escrito de los Hebreos: “La fe es el fundamento de lo que se espera y la prueba de lo que no se ve” (11, 1). Si uno espera algún día ver a Dios, de tú a tú, estamos perdiendo el tiempo. Claro, yo también quisiera verlo, saber cómo es, pero no va a suceder. Además, si el cuerpo muere y el alma no, el alma por sí no va a ver nada (si la entendemos como espíritu, fuerza o hálito).

Jesús dice: “Todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos, los humildes, por mí mismo lo hicieron” (Mt. 25, 40). O sea: si usted ha ayudado a alguien con hambre, con sed, sin techo, sin ropa, enfermo, en la cárcel. Ha ayudado a Jesús de Nazaret, él mismo lo dijo. Pero eso no basta, no es suficiente, hay que ir al que sufre (Leonardo Boff). Tenemos que curar, acompañar, donar de nuestro tiempo y salario por ellos, como lo hizo el buen samaritano (Cf. Lc. 10, 25-37). No es dar porque sí, dizque para salvarnos, ¡no!, es sentir compasión, sufrir con el otro. Si hay un pan y dos bocas, se parte, no se sacia, pero se satisface. Se alimenta el espíritu.

Obviamente la fe que tenemos debemos escudriñarla, no para defenderla, ni para anularla, sino para hacerla viva, con nuestro testimonio, con nuestra vida. Ayudando y sirviendo al otro, al más necesitado. El Señor Jesús le dijo a Tomás (quien no creyó su resurrección hasta no verlo con sus propios ojos, por su poca fe): “¡incrédulo!”. Si creemos en Él (Dios), ¿por qué las ganas de saber dónde está? Si ya lo enseñó el Maestro y haciendo un silogismo, podemos deducir:

Sabemos, pues, que Dios se encarnó en Jesús y Jesús en los necesitados, por tanto; Dios está en ellos.

Sí, Dios está en ese que mendiga comida, en ese hombre o mujer que pide a gritos ayuda y que muchas veces ignoramos, en los niños, en los enfermos, en los oprimidos, en todo aquel que despreciamos. Ahí está Cristo, ahí está Dios, si nuestra fe es verdadera, y es madura (no esa de carboneros que se debilita con nada. Como la de los fanáticos) lo encontramos en esas personas. No creo que debamos buscar en otro lugar. O viajar en avión para verlo por las nubes, no, perdemos el tiempo. Ni los satélites de la Nasa lo podrán encontrar por allá arriba. Principalmente, y es una analogía perfecta: está en nuestro corazón. Sí, aunque haya solo sangre, ahí está Dios. Y si nuestro corazón está herido o roto, no lo podremos ver, aunque lo tengamos cerca.

“Cristo, imagen visible de Dios que es invisible” (Col. 1, 15) se personifica en los anteriormente mencionados. Tratar de buscar otra respuesta es ser necio. Para que no se me juzgue ni me llamen hereje, dejo a consideración el querer buscar a Dios en el cielo. Agrego: “Una fe auténtica y valiosa, es razonable y deja una serie de interrogantes y en cambio, la adhesión ciega a una idea; eso es fanatismo”: José María Díez Alegría, filósofo y teólogo.

Recuerden, entonces, que Dios no está donde lo vamos a buscar, sino donde lo dejamos encontrar.

16 feb 2014

¡La izquierda dividida; ya está vencida!

En este cuento de la política —muchas veces— todo se vuelve una mezcolanza (¡un mierdero!). Nos confundimos (o confunden) pues no sabemos para dónde coger o si es mejor quedarnos quietos. En Colombia, por ejemplo, el capitalismo y el nefasto neoliberalismo nos tienen vueltos en una estercolada. Y el berraco problema es que lo seguimos permitiendo. Las castas políticas están dirigidas por las similares y bellacas —pero astutas y corruptas— familias de siempre. Aquí lo único que se cambia es de marioneta, pues los titiriteros son los mismos.

Solo aquí un malnacido puede ser presidente por dos períodos siendo un narcoparamilitar. ¡Lloramos como la Magdalena, padecemos como el Sagrado Corazón, pero siempre encendemos velas a Uribe; el gran cabrón!

Volviendo a la desdicha, pero cambiando de muñecos; ahora que por fin la izquierda en este país puede asumir las riendas; esta no quiere. Claramente la derecha está totalmente dividida, en el campo político son vulnerables, no está fácil derrotarla, pero sí se les puede ganar en los comicios presidenciales. La izquierda, paradójicamente está como el agua y aceite; ni junta ni compatible. Cada uno jala para su lado. Es el momento de dar el boom en Colombia, pero no parece ser así. Podemos dar el zarpazo, pero somos como un rompecabezas que nadie se atreve a armar.

Las cuentas son claras: quienes tienen más opción —en la oposición al gobierno— es el Polo; con Clara López, pero internamente están divididos. Buena gestión han hecho Robledo, Cepeda, Navas Talero para restablecer el prestigio de un Polo golpeado por el desdichado Samuel Moreno. Pero aquí nos hemos cegado.

Entonces, el Polo está sí o sí con Clara. Otra parte del mismo partido está con Aída Abella. Otros dizque con Camilo Romero (precandidato presidencial por la Alianza Verde). El neopartido Marcha Patriótica jala para aquí y para allá. La renacida Unión Patriótica haciendo parte de la misma, pero seamos realistas; con pocas posibilidades de ganar. Los progresistas divididos por el infiltrado de Peñalosa (un uribista apaciguado y solapado). El Partido Comunista, resentido con el Polo (más con el Moir) está con Aída.

Esta es la silla que faltaba para ensillar (arreglar) al caballo (Colombia), pero seguimos montando a pelo, más irónico aún; ¡no queremos galopar! La izquierda no quiere arrancar, porque hay varios que quieren ser los jinetes, pero jalando la rienda de aquí pa’ allá, de allá pa’ acá, del caballo nos van a bajar.

Y en todo este rifirrafe: nos vuelven a derrotar. Los oligarcas gozando, los senadores disfrutando. Y el pueblo pobre: abstencionistas y votantes miran al país sufriendo, ellos comiendo manjares y muchos sufriendo; con pesares.

No entendemos que debemos hacer lo que enseñó el cura rojo Camilo Torres Restrepo: “Debemos insistir en todo lo que nos une y prescindir de lo que nos separa”. A veces, pareciera que estamos luchando es por el poder, mas no por las ganas de ayudar al menos favorecido, al oprimido y desahuciado, al pobre, al desempleado, al campesino y al ciudadano. Pero, infortunadamente: ¡la izquierda dividida; ya está vencida!

Compañeras y compañeros de izquierda: “La lucha es larga, comencemos ya”: Camilo Torres.